El director general del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Jorge García Winkler, indicó que se deben encontrar formas innovadoras para asegurar la producción de alimentos y en especial que se puedan apoyar a los pequeños productores.
Dijo que el bajío ha abusado de la extracción de agua, crecimiento urbano descontrolado, que no se podrá frenar, pues es una región de alta generación de empleo. “No por un año bueno de lluvias se piense que se superara la sequía que padecen entidades como Querétaro”.
El estado de Querétaro requerirá en el corto y mediano plazo el adoptar nuevos esquemas de agricultura y evitar que sus otros retos urbanos y sociales les causen conflictos con el uso de sus recursos naturales. En el caso del INIFAP tenemos diversos esquemas de trabajo científico que esperamos seguir utilizando en el bajío.
Dijo que el bajío se ubica en una zona ecológica importante que padece de una grave sequía que en este año de palio con la lluvia, pero debe pensarse que el aumento de temperatura provocará graves daños en esta zona de la nación.
Se debe trabajar entre el gobierno estatal, federal e instancias agrícolas como el INIFAP, para pensar una nueva agricultura en Querétaro, uso más eficiente del territorio y menos uso de agua, etc.
Detalló que el INIFAP está muy consciente que se debe encontrar una nueva forma de producir alimentos en base a dos componentes esenciales como es la tecnología y políticas sociales. “El suelo, el agua y la biodiversidad son aspectos centrales para los ecosistemas y la ciencia debe encontrar soluciones para su uso racional”.
Por su parte, Julio Berdegué Sacristán, secretario de Agricultura federal, informó que se debe reforzar la producción de alimentos y los ecosistemas, pues no se puede producir un kilo de nada sin los servicios ambientales. Está relación es vital. Sin embargo, muchas veces no se entiende y los productores agrícolas no protegen los recursos naturales por una herencia que no consideraba a los ecosistemas como aliados.
Ese equilibrio es esencial para ser soberanos en diversos alimentos. De no hacer un esfuerzo para que la agricultura contribuya al equilibrio ambiental, se tendrán grandes problemas para alimentar a las personas. En el caso de México, no tenemos estabilidad de alimentos, como es la producción de trigo o maíz blanco, que tiene diversos problemas.
Dijo que es esencial que la agricultura es muchas veces la causa de afectaciones de la biodiversidad, situación que se presenta en todo el planeta. Igualmente, se coadyuva en el incremento del Cambio Climático. En México son 200 mil hectáreas en diversos rubros agroindustriales.
Señaló que ya trabajan en protocolos de conservación de especies como las abejas y su papel de polinizadores. En degradación de suelos es una realidad que cada un centímetro cúbico de suelo vivo tiene más organismos vivos que habitantes del planeta, agregó que, se aprobó un nuevo reglamento federal para que México no compre ningún producto exportado que dañe a los ecosistemas.
Finalmente, Marina Robles, subsecretaria de Biodiversidad, indicó que es evidente el nexo del agua, suelo y biodiversidad, que es esencial para la salud de los ecosistemas y de la producción alimentaria. La biodiversidad es todo el conjunto de elementos que se presentan en los ecosistemas y ayudan a establecer un adecuado ambiente agrodiverso.
De acuerdo al Instituto de Geografía de la UNAM, un 60 por ciento del suelo urbano padece de una desertificación por las edificaciones que se establecen en las urbes, por su desarrollo industrial y residencial. Pese a ello, un 15 a 20 por ciento de los alimentos en el mundo, se producen en las ciudades, indica la FAO.
Aunado a que a nivel nacional, un 77 por ciento del agua se destina a la agricultura y en zonas urbanas, hasta un 40 por ciento del agua se pierde en fugas de la red hidráulica.
