Desde hace algunos años y con el auge del e-commerce mexicano, la época del verano se ve caracterizada por un incremento notable en los pedidos a domicilio de mercancías de diversos tipos; mientras buena parte del país entra en modo descanso, el comercio electrónico acelera.
Esto se debe a que los meses de julio y agosto tienen la peculiaridad de que cuando los estudiantes y algunos trabajadores están de vacaciones, eventos como el regreso a clases, el Día del Perro (21 de julio) y el Día de los Abuelos (28 de agosto) marcan picos en la demanda online que dinamizan la logística, incrementan las ventas en las categorías de mayor penetración como Moda (88 por ciento) y Mascotas (63 por ciento).
«En México, el comercio electrónico cerró 2024 con un valor de 789,700 millones de pesos, un incremento del 20 por ciento respecto al año anterior, de acuerdo con la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO). Ese dinamismo no se deriva exclusivamente de temporadas como el Hot Sale o el Buen Fin; durante el verano vemos un notable flujo de pedidos en productos como ropa, calzado, electrónicos y artículos para el hogar y mascotas. Las vacaciones no significan una pausa», destaca Ilan Epelbaum, director general de Mail Boxes Etc en México.
Este fenómeno no solo responde a las promociones o a las campañas de marketing estacional. También está relacionado con cambios en el comportamiento del consumidor digital, que busca aprovechar el tiempo libre para adelantar compras, consentir a seres queridos o incluso adquirir productos difíciles de encontrar en tiendas físicas.
El experto detalla que en términos logísticos, representa un reto por las rutas con más tráfico en zonas turísticas; mayor dispersión geográfica en las entregas; picos de volumen concentrados en fechas específicas; y altas expectativas de puntualidad y trazabilidad.
“Para los 4PL y en general las empresas del sector logístico, el verano exige coordinación total: incrementar el personal operativo, optimizar rutas, anticipar cuellos de botella y robustecer plataformas digitales. Sin eso, no podemos garantizar la experiencia del comprador”, añade Epelbaum.
Desde una perspectiva operativa, las compañías logísticas en esta temporada necesitan una estrategia integral que contempla el incremento de capacidad operativa, incluso acudiendo a la contratación temporal; sistemas de seguimiento en tiempo real, para visibilidad total del envío; rutas dinámicas y analítica predictiva, que optimizan tiempos de entrega y reducen costos; y micro-fulfillment y alianzas locales, especialmente en destinos turísticos o de difícil acceso.
