- Marca del producto, Hecho en México y diseño; índices que más buscan los consumidores
- Sólo 36% de empresas de traslado de insumos tiene iniciativas de huella ecológica
En México, varios estudios nacionales ha colocado una duda sobre si los y las ciudadanas comienzan a dar muy bajo valor e interés a que los productos que consumen tengan valores ambientales. Lo cual, cuestiona si las empresas mantengan interés en mantener altos estándares de sustentabilidad en sus procesos productivos.
El primer documento que señala que el interés social por tener productos sustentables es la 3ª edición del estudio “Conciencia de Compra en Supermercado (CCSM), que analiza los hábitos de compra de los mexicanos y señala que en sus visitas a estos lugares, las categorías de mayor compra son alimentos en un 92 por ciento. Las otras categorías son higiene y belleza con 80 por ciento, cuidado del hogar con 68 por ciento u bebidas no alcohólicas con 60 por ciento.
Mientras que las 5 principales razones por las que un consumidor elige un supermercado es variedad de productos (82 por ciento), promociones / ofertas (81 por ciento), ofrece mejores precios (79 por ciento), es más cercano a su casa (76 por ciento) y disponibilidad de mercancías (71 por ciento).
Jorge Joaquín Valencia, gerente de Planeación Estratégica y Efectividad Operativa de GS1 México, destacó que en la edición 2024 del Estudio de CCSM, señala que las categorías de ser insumos ambiental y responsable son atributos que las personas le dan muy baja consideración en sus compras y los fabricantes también aprecian el apartado de “producto sustentable” como algo no relevante, realidad muy singular, dijo.
No existen diferencias significativas de opinión de compras de las regiones del país y existen opiniones muy similitudes en compra y venta, agregó que, entre los principales retos de los insumos del supermercado son hacer evidente la calidad del producto, disponibilidad, la marca, ser mexicano y diseño del mismo, y ahora, ser producto sustentable, parece estar fuera de moda.
Por otra parte, la marca del producto (54 por ciento), Hecho en México (35 por ciento) y diseño (27 por ciento) son considerados atributos diferenciadores al adquirir comestibles por los connacionales. Sin embargo, cabe destacar que, para ciertos consumidores, especialmente los de mayores ingresos, la reputación de la marca puede influir en la percepción de calidad o valor, mientras que Hecho en México resuena más con los Baby Boomers y la Generación X.
Al respecto, la escritora y ambientalista, Lucia Moreno, que acaba de presentar su libro “Inteligencia Natural”, señala que es muy grave que las y los ciudadanos poco a poco vayan perdiendo interés en saber si los productos –de toda índole- son responsables con el ambiente, pues se corre riesgo de estar expuesto a químicos u otros elementos que pueden afectar su salud como del contexto natural y social donde se desenvuelve.

Ilustró que no por sólo costumbre de consumir determinados insumos no debe cuestionarse el impacto de los mismos en la vida diaria, agregó que, no es sano que un jabón haga mucha espuma o tenga colorantes brillantes y que son artificiales.
Ejemplificó que es una realidad que la industria química está produciendo miles de sustancias sintéticas fuera del límite permisible cuyos riesgos en la salud humana, animal y del planeta no pueden ser evaluados y monitoreados porque son tantas que no hay posibilidad de que puedan ser estudiadas, no solo por su cantidad, sino también porque no ha pasado el tiempo necesario.
Los artículos de limpieza, al igual que los cosméticos y los artículos de aseo personal que compramos en el supermercado, están compuestos de una serie de sustancias sintéticas, reguladas y en las dosis adecuadas; pero ahora se sabe que afectan en algún grado nuestra salud, dijo.
La clave es que, como consumidores, debemos estar informados de lo que nos están vendiendo.
Puso en duda el uso masivo de determinados productos que es una realidad que impactan en la salud del masculino que cada vez más sufren de calvicie o de infertilidad, y eso no pasaba hace décadas, aspecto que no es alarmismo, sino que es la presencia constante a químicos.
Debemos aspirar a ser consumidores eco-informados, de modo que cada decisión de compra tenga el menor impacto negativo posible sobre nuestra salud y sobre el medio ambiente, dijo.
Siempre se debe trabajar para evitar el “lavado verde”, o greenwashing en inglés, que es una práctica de marketing deshonesta. Donde las empresas usan afirmaciones engañosas o exageradas para hacer que sus productos o servicios parezcan más amigables de lo que son con el medio ambiente, con la salud o con la justicia social, reiteró.
“No todo el trabajo debe estar del lado del consumidor, es urgente una modificación en el reglamente de la Ley General de Publicidad en cada país, que regule la publicidad engañosa y desleal, así como se hicieron modificaciones en las bebidas alcohólicas y en el tabaco”.
Aunque, el consumo de los mexicanos se concentrará en la digitalización, sostenibilidad y la búsqueda de experiencias personalizadas. En tanto, este año 65 por ciento de los consumidores realizaron al menos una compra digital, de acuerdo a un informe realizado por Kantar.
Por otro lado, las pequeñas y medianas empresas (pymes) necesitan estar en más de un canal de ventas, de manera que el 87 por ciento vende sus productos tanto en línea como off-line, de acuerdo con la Asociación Latinoamericana de Internet (Alai).
Sin embargo, estar en la omnicanalidad no es suficiente para competitivo y los negocios deben comenzar a tener prácticas sostenibles, debido a que 72 por ciento de los compradores mexicanos prioriza los productos sostenibles en sus compras, de acuerdo con Kantar.
Otro documento que señala que el interés social por la producción de insumos ecológicos está pasado de moda es el estudio “Estado de la Logística 2024”, de SimpliRoute y el Tecnológico de Monterrey, señala que uno de los principales cambios en las opiniones de los encuestados (más de 800 actores del sector empresarial y social del páis), señala que es la disminución de la prioridad otorgada al medio ambiente, que ahora recibe una calificación promedio de apenas 3.30 en una escala donde 5 representa “totalmente de acuerdo”.

Esto entra en contraste con el hecho que el vínculo de la sostenibilidad y la cadena de suministro siguen ganando relevancia en la economía global. Se detalla que en 2025, sólo un 36 por ciento de este tipo de empresas que realiza una movilidad y generación de impacto ambiental mantiene vigentes o fortalece sus acciones de protección ambiental y huella ecológico de los insumos de consumo social. Dicho porcentaje era el 56 por ciento en 2024.
Como ejemplo, solo el 29.5 por ciento de los encuestados concuerda con que en sus empresas se mida la huella de carbono. Esto contrasta con un 55.8 por ciento de los encuestados en la encuesta anterior de 2024.
La optimización de rutas logísticas, el uso de energías renovables y la implementación de transportes eléctricos son estrategias clave para reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO₂) en la cadena de suministro. Un estudio de Chen, Xu y Zhai (2025) destaca la importancia de los subsidios a vehículos eléctricos como un mecanismo para promover la movilidad sostenible, considerando restricciones de neutralidad de emisiones de CO₂ y el impacto de la red en la demanda del mercado. Esta estrategia no solo contribuye a la reducción de gases de efecto invernadero, sino que también impulsa la transición hacia un transporte más eficiente y sostenible.
Al respecto, el profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Fabían Carvhallo, detalla que es por rubros y categorías, desde personas muy sensibles al ambientalismo y exigen insumos sustentables. No olvidemos que los productos también son muy exigentes en crear productos naturales. Un tema aparte es lo conflictivo de conseguir certificaciones, así como las empresas que hacen el greenwashing, etc. No todo es tener determinado sello.
Sin olvidar que más del 50 por ciento de los mexicanos que no están enterados de los ambiental y no les interesa saber y no reciben la información de los temas ecológicos. Depende de que se necesita y hasta que pueden comprar. Esta audiencia no hace el mínimo esfuerzo por la sustentabilidad, no por dolo, sino es ignorancia.
No es que pase de moda lo sustentable, es complejo el mercado tradicional y lo ecológico; no olvidemos la inflación que impacta en productos orgánicos o sustentables que al ser tan alto sus costos se alejan más de la audiencia promedio.
“Todo centro comercial tiene estantes de producción sustentable y que es una realidad que se afecta por la economía y no es que pase de moda ser ecológico. Es un todo, pues existen grandes ejemplos de avance y otros que están paralizados, esa creo que es una realidad”.
VARIABLE QUE MEXICANOS PAGUEN MÁS POR UN PRODUCTO SUSTENTABLE
Un estudio realizado por YouGov Surveys, señala que entre la mitad y hasta tres cuartas partes de los mexicanos estarían dispuestas a pagar más por productos sustentables, dependiendo de la categoría. Específicamente, el 73.3 por ciento de los mexicanos encuestados apuntaron que pagarían alguna cantidad adicional por carne o alimentos frescos.
La encuesta observó también la disposición de los mexicanos para pagar un adicional por productos verdes. Si hubiera disponible una versión regular y una sustentable, 68.9 por ciento pagarían al menos un poco más por ropa y accesorios amigables con el medio ambiente. En productos tecnológicos, la cifra es de 68.6 por ciento.
En la categoría de alimentos frescos, sólo 36.3 por ciento de los mexicanos encuestados pagarían, respecto del precio para el producto regular, hasta 10 por ciento adicional por una versión sustentable. En todas las categorías analizadas, ni siquiera el 3 por ciento de mexicanos pagarían más del doble en beneficio del medio ambiente.
