El Banco de México dio a conocer que al mes de abril de 2025, en relación a abril de 2024, se observa una caída nacional de 12.1 por ciento de las remesas migrantes, una de las más pronunciadas desde finales de 2012.

En el desglose de impacto en porcentaje de caída de las remesas (no de cantidad total de recursos económicos, sino en porcentaje de llegada), el estado de Querétaro tiene un descenso de -1.0 por ciento; en caso de la aplicación de un impuesto de 3.5 por ciento a las remesas.

Lo cual, coloca a Querétaro, en el sexto sitio nacional con menor afectación, detrás de Chiapas con un 0.8 por ciento; Baja California con 0.8 por ciento, Yucatán con 0.7 por ciento, Quintana Roo con 0.3 por ciento, y Baja California Sur con 0.4 por ciento.

Las remesas que llegan a Querétaro en cantidad económica, se estima son superiores a 1,300 millones de dólares. Que coloca a la entidad en el sitio 18 nacional. El primer lugar es Michoacán con más de 5,600 millones de dólares. En el caso de las pérdidas de remesas se estima que será de 13.5 millones de dólares, el sitio 18 del país.

En términos de monto monetario, las mayores caídas podrían registrarse en Michoacán (-107.3 millones de dólares, md), Guerrero (-106.6 md), Oaxaca (-90.7 md), Puebla (-89.3 md) y Guanajuato (-88.2 md). Por su parte, las mayores contracciones relativas, en proporción al total de remesas recibidas, se estiman en Tamaulipas (-3.2 por ciento), Guerrero (-3.2 por ciento), Puebla (-2.6 por ciento), Oaxaca (-2.6 por ciento) y Veracruz (-2.5 por ciento).

En una primera estimación, los flujos de remesas que podrían verse más afectados por el gravamen que promueve el gobierno de Estados Unidos que deriva en el uso de canales informales para el envío de remesas, que en un escenario extremo, los de Tamaulipas (-4.4 por ciento), Guerrero (-4.3 por ciento), Puebla (-3.6 por ciento), Oaxaca (-3.6 por ciento) y Veracruz (-3.4 por ciento).

Por ello, se espera que las autoridades e instituciones financieras mexicanas deben responder a este reto aumentando el nivel de inclusión financiera, lo cual contribuiría en la agenda de digitalización de la presente administración.

Se tienen dos hipótesis detrás de esta disminución, la primera tiene que ver con la incertidumbre causada por la política comercial en Estados Unidos que se traduce en caídas de indicadores suaves como la confianza del consumidor y la segunda con la depreciación que ha presentado el dólar.

En abril de 2025 se registraron 8,383 aprehensiones de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos en la frontera terrestre con México, con lo cual se acumulan 3 meses continuos por debajo de los 8,500 eventos, reflejando el efecto disuasorio de las políticas migratorias del presidente Trump sumado al despliegue de elementos de la Guardia Nacional por parte de México.

En un contexto en el que el presidente Trump presentó, el 12 de mayo de 2025, una propuesta para crear un impuesto especial en Estados Unidos sobre el envío de remesas al extranjero (más información en informe de BBVA Research), el Banco de México dio a conocer el monto de las remesas que llegaron al país en abril de 2025, el cual fue de 4,761.2 millones de dólares. Cabe señalar que dicho monto aún no reflejaría efectos derivados de las expectativas en torno al impuesto.

Si se contrastan las remesas enviadas en abril de 2025 con las de marzo del mismo año, se observa una caída de 7.4 por ciento. Sin embargo, al compararlas con las de abril de 2024, la disminución es de 12.1 por ciento, una de las más pronunciadas registradas desde finales de 2012 (en septiembre del 2012 la caída de remesas fue de 19.6 por ciento).

No obstante, es importante señalar algunos de los beneficios que las remesas generan para los hogares receptores. Uno de ellos se relaciona con el estrés financiero. Para explorar esta dimensión, se presentan los resultados a seis preguntas de la Encuesta Nacional de Salud Financiera 2023, que son utilizadas para construir el Índice de Estrés Financiero (Inegi, 2024) y se comparan sus resultados considerando si la persona adulta (18 o más años) vive en un hogar que recibió remesas durante los últimos tres meses o no.

En cuanto al indicador de estrés financiero a nivel nacional, se observó que la población que habitaba en hogares que recibían remesas presentó un valor de 57.9, mientras que entre quienes vivían en hogares que no las recibían fue de 59.7, es decir, una diferencia de +1.7 puntos en estrés financiero.

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