En un entorno económico caracterizado por incertidumbre, inflación persistente y alta volatilidad de activos tradicionales, surge una nueva clase de inversión basada en la economía real: el agua. En México, donde más del 50% del agua residual industrial no se trata ni reutiliza, la infraestructura hídrica representa una oportunidad crítica de inversión.

Hoy, esa posibilidad existe gracias a modelos de propiedad compartida en infraestructura física como plantas móviles de tratamiento o sistemas modulares instalados en parques industriales y fábricas. A través de contratos de mediano y/o largo plazo bajo el modelo Water-as-a-Service (WaaS), los inversionistas pueden recibir flujos constantes por el servicio de suministro de agua tratada.

«El agua es el activo perfecto en teoría: esencial, resiliente y sin sustituto. La pregunta ha sido cómo invertir en ella de forma más directa», explica Juan Pablo Rivero, CEO de Hydrous.

Explicó que el modelo Water-as-a-Service ofrece a las empresas soluciones modulares para el tratamiento de agua, sin requerir inversiones en infraestructura propia. A través de contratos de mediano o largo plazo, el cliente se compromete a adquirir un volumen mínimo de agua tratada. Hydrous es responsable de instalar y operar los sistemas que convierten el agua residual en agua de la calidad solicitada, garantizando un suministro constante y predecible, sin que el cliente tenga que gestionar la infraestructura.

Este enfoque ya se ha implementado en proyectos en la industria petrolera de Estados Unidos, donde se procesa agua congénita («produced water») y se recupera el 99.8 por ciento de los hidrocarburos, generando ingresos adicionales y validando la efectividad del sistema.

Así como los paneles solares descentralizados revolucionaron la generación eléctrica al acercar la infraestructura al usuario final, este modelo de inversión en agua hace lo mismo con el tratamiento del líquido. En lugar de depender de grandes plantas estatales, las empresas pueden instalar módulos propios con costos predecibles y retornos constantes.

Y los márgenes así lo indican, según el Instituto Mexicano para la Competitividad, el precio del agua para la industria muestra grandes diferencias entre estados. Por ejemplo, en San Luis Potosí llega hasta 741.30 por metro cúbico, seguido por Baja California (597.87) y la Ciudad de México (534.07). En contraste, Tlaxcala tiene tarifas de 18.00 y Morelos de tan solo 0.09 por metro cúbico. Estas diferencias sugieren una red de distribución fragmentada y la viabilidad de producir agua reutilizable a costos competitivos.

El costo del agua industrial en México varía de forma drástica: desde 2.50 pesos por m³ en regiones con alta disponibilidad o fuertes subsidios hasta 250 pesos por m³ en pipas. En contraste, producir agua reutilizable a través de sistemas descentralizados cuesta desde 20 pesos por m³. Esta diferencia genera un margen de rentabilidad muy superior al de otros servicios públicos.

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