La producción acuícola en nuestro país está en riesgo de desaparecer como consecuencia de las crisis hídricas y la reducción significativa de los glaciares, por lo que es urgente innovar en nuevos sistemas productivos a través de la economía circular, afirmó el académico de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, José Manuel Cobo y González.

Debe tener un enfoque que ayude a minimizar el uso de agua dulce, en un contexto en el que aumentan los problemas por la falta de abastecimiento del vital líquido para consumo humano e industrial, comentó el especialista al dictar la conferencia Economía Circular del Agua en Acuicultura, como parte del Seminario Departamental, Medicina y Zootecnia de Abejas, Conejos y Organismos Acuáticos.

Contrario a lo que se maneja en economía lineal, en donde todo lo que se produce se desecha, en la circular se busca otorgar varios usos al producto y reciclar el agua para optimizarla, manifestó.

Se trata, dijo, de un nuevo modelo de obtención y consumo que garantiza crecimiento sostenible y promueve la optimización de recursos, reducción en la adquisición de materias primas y el aprovechamiento de residuos, al reciclarlos o darles una renovada vida para transformarlos en productos.

  Todo proyecto acuícola debe proteger y restablecer los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos bosques, montañas, humedales, ríos, acuíferos y lagos; además, se debe ampliar la capacidad en la captación y tratamiento de las residuales.

El objetivo es que no se deseche ese recurso natural o se tire después de un primer uso, es decir, se recicle para volver a restaurar el ecosistema que estamos perdiendo en nuestro mundo, enfatizó Cobo y González.

 Para el caso de la acuicultura, abundó, el abastecimiento tiene como origen los glaciares de las sierras nevadas, y en el caso de nuestro país los únicos se localizan en el estado de Puebla, con afluentes que se generan en las inmediaciones del volcán Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba.

 Indicó que, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, debido al deshielo de esos sitios -como efecto visible del cambio climático- se pierden importantes reservas de agua dulce.

 El Pico de Orizaba contaba con cinco glaciares y actualmente solo tiene dos; el Jamapa se considera el de mayor superficie de Centroamérica. En tanto, el Iztaccíhuatl contaba con 11 y actualmente le quedan tres; la perdida más significativa es Ayoloco, que proveía 10 millones de metros cúbicos anualmente, alertó.

Cobo y González recordó que, con base en información de especialistas, dentro de cinco años desparecerá el resto de los que quedan en las inmediaciones del coloso; se prevé que para 2050 ya no habrá en México.

 Es por ello que, en la actualidad, cobra relevancia el uso de la economía circular como alterativa viable para rescatar la actividad acuícola, adaptando sistemas productivos más eficientes y sostenibles, al incluir modelos enmarcados en una acuicultura multitrófica integrada, entendida como la práctica en la cual los desechos de una especie son reciclados para transformarlos en aportes (fertilizantes, alimentos) para otra.

   Las soluciones circulares, precisó, no son una panacea y las estrategias más exitosas son personalizadas y específicas para cada contexto.

Como referencia, señaló que para describir este prototipo acuícola se debe dividir el hábitat en aguas lóticas (que están en corrientes), que es donde se reproduce favorablemente la trucha, y las aguas lénticas (sin movimiento), que es el ambiente más adecuado para la producción de la carpa y la tilapia, lo cual es importante conocer para un correcto manejo.

El experto refirió que la FMVZ de la UNAM, junto con el CONALEP, Plantel Puebla II, crearon un módulo demostrativo de apoyo a estas actividades, buscando a través del emprendimiento innovaciones para mostrar a la sociedad su efectividad.

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