La estrategia de sustentabilidad de las empresas ya no es un tema de moda, o un movimiento empresarial para seguir el paso de la competencia en los diferentes mercados. Se trata de un plan de transformación de los negocios, que se monetiza, genera ahorros importantes y contribuye a cuidar la salud del planeta.

Una de las tendencias tecnológicas que genera un acelerado movimiento de las empresas hacia acciones concretas de sustentabilidad es la electromovilidad, misma que comienza a ser utilizada en toda la cadena de suministro, transportando personas, productos y servicios.

En México, una de las empresas panificadoras más importantes del país, ha sido pionera en la implementación de proyectos de movilidad eléctrica. Su camino en la descarbonización de sus operaciones de transporte se remonta a 1994, una época en donde no había incentivos para transitar hacia una flotilla de última milla eficiente y sostenible.

De acuerdo con directivos de la empresa, la compañía inició buscando una solución que no existía en ese entonces en el mercado: un vehículo eléctrico (VE) de reparto, que sirviera para distribuir los productos. Según diversos relatos, a un equipo de personas de la organización les surgió la idea de electrificar el transporte, esto, tomando como referencia los famosos ‘carritos de golf’. Al término de un año, lograron implementar esta tecnología en 25 vehículos, que comenzaron a hacer la distribución de productos en el centro de la Ciudad de México. El caso tuvo tanto éxito, que comenzó a replicarse en diversas entidades del país.

El siguiente paso se dio en 2004, cuando escalaron su estrategia para implementar vehículos eléctricos, más grandes. Diez años después, una empresa filial del grupo entró en la planificación para diseñar y crear un nuevo vehículo para la flotilla de distribución, naciendo así, la primera generación de VE fabricados por la corporación, con el diseño, trabajo e ingenio de colaboradores mexicanos.

La estrategia de movilidad sustentable que hoy lleva a cabo esta empresa mexicana a través del reemplazo de los vehículos de combustión al término de su vida útil representa un reto en la infraestructura de distribución y carga de energía. Y es aquí, donde Siemens colabora para optimizar su operación y gestión.

Contar con una flotilla con estas cualidades no solo trae beneficios económicos en el costo total de propiedad de las organizaciones, también refuerza la eficiencia operativa y la reputación de los negocios. Por ejemplo, con los cientos de vehículos electrificados que ha incorporado esta empresa de alimentos a su distribución, ha logrado evitar aproximadamente 6, 600 Tn de CO₂.

Los sectores que busquen transformar su movilidad hacia la electrificación deberán de hacerlo de manera estratégica. No se trata únicamente de administrar las unidades, también es importante hacer una recarga eficiente, maximizar la vida útil de las baterías y romper los paradigmas sobre su uso. Prueba de esto son todas las tecnologías que nos permiten implementar una producción de baterías de litio de manera sostenible, considerando su reutilización en soluciones de energía de paneles fotovoltaicos, entre otros.

En Siemens, sabemos que la electrificación del transporte jugará un rol decisivo en la lucha contra el cambio climático (el transporte ocupa el 33% de la energía consumida en el mundo, mientras que es responsable de más de 25% de las emisiones globales de GEI). Por ello, hemos decidido emprender la colaboración, mediante la firma de acuerdos que impulsen el transporte electrificado en el país. Así lo hemos hecho con actores tan importantes como VEMO y Kiin Energy, estando seguros de que robusteceremos la infraestructura de distribución y recarga eléctrica.

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