Se dio a conocer el análisis y predicciones de los expertos en riesgos climático del Organización Meteorológica Mundial (OMM), del Grupo -Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS), Allianz Re- y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) respecto a esta temporada de huracanes en el Atlántico basadas en proyecciones propias y en evaluaciones de diversos institutos internacionales meteorológicos.

Destaca que las últimas seis temporadas de huracanes en el Atlántico se han caracterizado por una actividad superior a la media y se espera que esta tendencia al alza continúe en este 2022, incluso por encima del promedio registrado entre 1991 y 2020. Lo anterior contempla de 14 a 21 tormentas tropicales y de 6 a 10 huracanes, incluidos de tres a seis huracanes importantes.

En este contexto, se informó que la temporada de huracanes de 2021 ha sido la tercera temporada más activa, así como la tercera más costosa después de 2017 y 2005. En total, el año pasado en el Atlántico, se registraron 21 tormentas con nombre, de las cuales siete fueron huracanes y cuatro alcanzaron el estado de huracán mayor. En este sentido, sobresale que el número de tormentas con nombre superó con creces el promedio de 14 y el número total de huracanes importantes también se colocó ligeramente por encima del promedio de tres.

Entre los principales factores que contribuyeron a una temporada de huracanes de esta naturaleza en el 2021, se encuentran La Niña y lluvias monzónicas en África occidental que estuvieron por encima del promedio.

Otro elemento que también contribuye a la extensión de la actividad de tormentas estacionales son temperaturas de la superficie del mar (TSM) mucho más altas. Las tormentas tropicales sólo pueden formarse y sostenerse por períodos más largos cuando las temperaturas del océano superan los 27°C.

En este sentido, el calentamiento global provocado por el hombre ha aumentado la temperatura atmosférica en 1.1 °C desde 1880, con la mayor parte del exceso de calor neto almacenado en los océanos del mundo, incluido el Atlántico Norte.

Por consiguiente, esto ha incrementado la duración de las TSM que acompañan a los huracanes, así como la distribución geográfica de los lugares donde podrían ocurrir.

Si bien no existe un consenso científico claro sobre si el cambio climático dará como resultado un aumento neto en la frecuencia de las tormentas tropicales; si hay mayor certeza de que las tormentas de alta intensidad serán más frecuentes, lo que indica el potencial de mayores daños por vientos y marejadas ciclónicas.

Los científicos también creen que el cambio climático hará que los huracanes sean más húmedos, aumentando así el riesgo de inundaciones. Además, la fuerza de una tormenta se vuelve más difícil de predecir, ya que las tormentas se intensifican en un corto espacio de tiempo.

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