Paula Bulnes Abundis doctora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), en la Ciudad de México (CDMX) realizó una investigación que derivo en la propuesta de “Diseño de un horno eléctrico de piedra braza para vidrio soplado”.

La egresada del Posgrado en Diseño y Desarrollo de Productos de la Unidad Azcapotzalco defendió su trabajo de más de tres años.

Dijo que su investigación explora la utilización de la piedra braza de la región de Chignahuapan, Puebla, en la Sierra Madre Oriental, como una opción más conveniente para el ecosistema natural y en apoyo a la artesanía tradicional con vidrio soplado.

La intención es ayudar “a conservar las costumbres por medio de la producción y la comercialización de bienes artístico-patrimoniales, como es el caso de ese material, que tiene una identidad y un valor cultural en esta comunidad, diferenciándose de cualquier otra manualidad.

El prototipo de horno de piedra braza ofrece una alternativa al uso de combustible fósil y permite ahorrar, tanto en espacio como en consumo energético, de acuerdo con las conclusiones de la indagación. La piedra braza brinda una mejor posibilidad calórica.

Con el ladrillo de piedra braza se hizo una propuesta de diseño del horno que por medio de un gancho para abrir y cerrar las puertas permite que no se pierda tanto calor; en la parte superior o zona de templado se “ven algunos objetos simulando cómo podrían colocarse para evitar el choque térmico; las piezas puedan estar listas para la venta”, explicó.

A partir de los resultados experimentales pudo validarse el empleo de material de la región en un aparato de tres secciones para vidrio soplado y, aun cuando el ladrillo refractario y la piedra braza tienen un comportamiento muy similar, esta última presenta una forma de enfriamiento más conveniente para el dispositivo, porque aminora la temperatura paulatinamente.

Bulnes Abundis resaltó que dicho elemento disminuye el impacto medioambiental, al descartar la quema de combustibles fósiles en la comunidad de San Pedro Cholula, en virtud de que se estaría migrando a un sistema eléctrico que reduciría la emanación de gases de efecto invernadero, que en la fabricación de vidrio templado asciende a 4.5 kilogramos por tonelada de vidrio.

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