En un país donde el acceso al agua potable se ha vuelto un reto, la conversación ya no gira únicamente en temas de suministro, sino en la confianza que genera el abastecimiento que llega a las familias en México. El país enfrenta un escenario cada vez más complejo, ocupando el lugar 26 en estrés hídrico a nivel mundial, según el World Resources Institute.

Durante el Think Tank “¿Reinvención del agua? Futuro y panorama en México”, especialistas de bebbia y Grupo Rotoplas analizaron el panorama y los retos estructurales del agua para consumo doméstico a los que se enfrenta el país. Aunque más del 93% de las viviendas cuentan con acceso a agua entubada, comparte el INEGI, esta no es apta para el consumo humano.

“El agua se convirtió en el máximo representante de la sostenibilidad, por lo que la conversación a su alrededor se ha centrado en el medio ambiente, pero en la actualidad también debe centrarse en lo doméstico. En un panorama de incertidumbre hídrica, el punto crítico ya no solo es el suministro, sino la calidad y confianza del agua que se consume todos los días”, explicó Guillermo Punzo, gerente de sostenibilidad de Grupo Rotoplas.

El problema es de índole nacional, pues su calidad presenta problemas diversos que varían de región en región. Estados como Chiapas y Yucatán, países con menor densidad poblacional y actividad industrial, suelen registrar mejores condiciones de calidad de agua; en contraste, zonas urbanas altamente pobladas como la Ciudad de México y  Estado de México concentran una mayor cantidad de contaminantes industriales.

Punzo declaró que, aunque el agua haya sido tratada correctamente, el problema puede aparecer en el último tramo del recorrido: la red de distribución. Contaminantes como sedimentos, corrosión en tuberías, residuos de cloro o la presencia de metales pesados puede alterar la calidad del agua antes de que llegue al hogar, volviéndose uno de los desafíos invisibles de la infraestructura hídrica urbana.

Estos factores han llevado a que la desconfianza en el agua de la llave crezca y que los mexicanos busquen nuevas alternativas, convirtiendo a México en uno de los países que más agua embotellada consume en el mundo. Según datos del Instituto Mexicano para la Competitividad,  los mexicanos beben en promedio 282 litros de agua embotellada al año, cinco veces más que el promedio global.

De acuerdo con el vocero, esta solución tampoco está exenta de riesgos, pues la cadena logística que considera aspectos como transporte y manipulación son algunos de los factores que pueden comprometer su calidad. Investigaciones del Instituto Politécnico Nacional han encontrado que hasta 50% de los garrafones consumidos en la Ciudad de México presentan residuos fecales, potencialmente asociados a enfermedades gastrointestinales.

A esto se suma un nuevo aspecto a tomar en cuenta: el crecimiento de los microplásticos presentes en el agua embotellada. Información del World Wildlife Found indica que las personas están ingiriendo hasta cinco gramos de nanoplásticos a la semana, lo que equivale a una tarjeta de crédito completa. Esta serie de desafíos deja abierta una pregunta, ¿qué soluciones existen para el consumidor?

De acuerdo con Guillermo Aguado, director general de bebbia: “La actualidad no solo requiere grandes obras hídricas en el país, sino que además necesita de una respuesta cercana al consumidor. Frente a esto, la innovación en purificación, monitoreo inteligente y tratamiento descentralizado del agua permite acercar agua segura directamente a los hogares, incluso cuando la infraestructura tradicional enfrenta limitaciones”.

Este tipo de tecnologías, como la de ósmosis inversa empleada en el servicio de suscripción mensual de bebbia, busca garantizar estándares constantes de calidad, reducir la dependencia del agua embotellada y permitir a los usuarios tener mayor control sobre el agua que consumen desde la llave de su cocina.

Adicional a la problemática ambiental, el reto del agua en México también presenta una dimensión tecnológica que necesita ser atendida para promover la innovación como alternativa a las problemáticas actuales. Según palabras de Aguado, la tecnología no solo debe transformar y eficientizar, sino también cumplir con un propósito para mejorar el entorno y la sociedad.

El vocero afirmó que bebbia y Grupo Rotoplas tienen un compromiso con la gestión y solución hídrica del país, por lo que han establecido metas de sostenibilidad vinculadas no solo a su servicio de purificación, sino a todo su modelo integral de negocio. La empresa busca purificar el equivalente a 150 millones de botellas de plástico de 20 litros hacia 2030, lo que permitiría reducir significativamente el uso de plásticos de un solo uso y el acercamiento de los mexicanos con los microplásticos.

Los especialistas mencionaron que la responsabilidad de bebbia es integral, haciendo que incluso los cartuchos utilizados para la purificación de agua sean usados de manera sustentable para darles una segunda vida y crear productos como cubetas y escobas.

Además, Rotoplas se ha comprometido a reducir 15% la extracción de agua dulce por tonelada producida, alineando su estrategia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, particularmente el 6 y el 9, relacionados con agua limpia, innovación e infraestructura.

“Desde la perspectiva de bebbia, el futuro del agua de consumo en los hogares debe transformarse para mejorar la manera en que las familias acceden a este recurso. Esto será posible mediante el impulso de modelos y soluciones que combinen tecnología, salud, eficiencia y sostenibilidad para los usuarios. La pregunta ya no solo es si el agua necesita reinventarse, sino que tan rápido puede hacerlo en un país donde la calidad hídrica se ha convertido en una preocupación central de la vida cotidiana”, finalizó Guillermo Aguado.

 

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