El año pasado, la industria de bienes de consumo masivo en Latinoamérica vivió una transformación profunda. La digitalización, la presión ambiental, la volatilidad en las cadenas de suministro y los cambios en hábitos de compra están redefiniendo un mercado donde el crecimiento depende de anticiparse y operar con eficiencia y responsabilidad.
Los consumidores priorizan categorías esenciales y buscan valor ante la inflación, impulsando formatos minoristas pequeños, el auge de marcas propias y modelos omnicanal. Los mini-mercados y tiendas de conveniencia crecen con fuerza, mientras los grandes retailers apuestan por estrategias mobile-first y comercio social para conectar con audiencias más jóvenes.
La sustentabilidad se consolida como un criterio clave. La trazabilidad, el impacto ambiental y nuevas regulaciones elevan las exigencias sobre las empresas. En este escenario, CHEP impulsa la logística circular mediante su sistema de pallet pooling, garantizando disponibilidad constante de equipos en contextos volátiles, reduciendo daños, mejorando la seguridad y disminuyendo la huella ambiental.
“En una región donde la volatilidad es la norma, nuestra disponibilidad óptima de equipos brinda a los clientes la agilidad para enfrentar picos estacionales y demandas inesperadas”, afirma Fernanda Alemón, Manager Customer Solutions Latam.
Casos como Ajinomoto do Brasil reflejan el impacto del modelo: la compañía evitó 666,000 kg de CO₂, salvó más de 1,800 árboles y desvió 593,000 kg de residuos de rellenos sanitarios. Para la multinacional, la circularidad es clave en sus metas hacia 2030, especialmente en reducción de emisiones y desperdicios.
Según Carlos Álvarez, Director de Estrategia, CX, Marketing y Sustentabilidad Latam, los clientes requieren soluciones adaptables que fortalezcan sus metas logísticas y ambientales, mientras CHEP gestiona sus activos de forma eficiente y responsable.
La innovación también nace de la cultura. Los consumidores buscan productos alineados con sus tradiciones —como yogurt inspirado en horchata o snacks de yuca—, mientras el marketing con influencers y las pruebas rápidas redefinen la conexión con las marcas. La región, una de las más jóvenes del mundo, ve a la Generación Z impulsar consumo ético y digital, y a modelos de micro-distribución liderados por mujeres fortalecer la última milla.
Hacia 2030, el liderazgo en FMCG dependerá de innovar con responsabilidad, generar confianza y convertir la diversidad cultural en motor de crecimiento. En este camino, aliados como CHEP serán esenciales para construir cadenas de suministro más eficientes, resilientes y sustentables.
