La llamada brecha orgásmica no es una exageración ni una percepción subjetiva, es un concepto respaldado por la sexología con perspectiva de género que describe una diferencia estadística persistente en la frecuencia del orgasmo entre hombres y mujeres, especialmente en relaciones heterosexuales.
Diversos estudios en sexologia, como los realizados por la psicóloga social Laurie Mintz, muestran un dato contundente: más del 90% de los hombres heterosexuales suele alcanzar el orgasmo en sus encuentros sexuales, mientras que las mujeres heterosexuales lo logran entre el 50% y el 65% de las veces. La diferencia es muy clara.
Lo interesante es que esta brecha disminuye significativamente cuando se trata de mujeres que tienen sexo con mujeres. ¿Qué nos dice esto? Que el problema no es “la dificultad femenina para llegar al orgasmo”, como históricamente se ha insinuado, sino el tipo de sexualidad que se practica y las prioridades que se establecen en el encuentro erótico.
El problema del coitocentrismo
La visión coitocentrista coloca al orgasmo masculino (que suele lograrse fácilmente mediante la estimulación pene-vagina) como el “final natural” del encuentro. Bajo esta narrativa, si hay penetración y eyaculación, el sexo fue exitoso. Pero el placer femenino no funciona así.
Gran parte de la brecha orgásmica se explica por el poco entendimiento que tenemos del cuerpo femenino y de lo que realmente genera placer. Aunque no existe una fórmula universal (cada mujer es distinta) sí sabemos algo con claridad: el clítoris juega un papel fundamental en la mayoría de los orgasmos femeninos.
Es poco común que las mujeres alcancen el orgasmo únicamente mediante penetración vaginal. La estimulación directa o indirecta del clítoris suele ser clave. Ignorar esto no solo perpetúa la brecha, también genera frustración, culpa y la falsa idea de que “algo está mal” con quien no logra el orgasmo bajo ese esquema.
“El poco conocimiento sobre nuestros propios cuerpos impacta directamente en nuestra experiencia sexual. La ausencia de orgasmo es uno de los tres motivos de consulta más frecuentes en mujeres dentro de la práctica sexológica, es importante cambiar la narrativa: no se trata de que las mujeres “tengan un problema”, sino de que muchas han aprendido una sexualidad que no prioriza su placer. Si el guión sexual está diseñado para satisfacer principalmente al hombre, la desigualdad es casi inevitable.”, menciona Camila Lavalle, sexóloga experta de JOYclub.
¿Cómo reducimos la brecha?
Reducir la brecha es trabajo de todos, unirte a comunidades sexopositivas como JOYclub puede ayudar a explorar tus gustos y obtener información real y certera sobre cómo llegar mejor al orgasmo, pues buscamos fomentar el autoconocimiento corporal y la autoexploración y así poder hablar con otros abiertamente sobre lo que te gusta y lo que no.
