Entre el primer y el tercer año de vida, los niños crecen, exploran y fortalecen su independencia. Es una etapa llena de descubrimientos y también de decisiones importantes para los cuidadores.  En medio de tanta información, la confianza se vuelve un valor fundamental: confianza en lo que leen, en lo que eligen y en lo que ofrecen todos los días en casa.

“Después del primer año, los niños siguen creciendo rápidamente, pero sus necesidades cambian. No se trata de darles más, sino de darles lo adecuado. Cuando los padres aprenden a leer la etiqueta y entienden lo que significa, pueden tomar decisiones con mayor confianza y tranquilidad para el desarrollo de sus hijos”, señala Verónica Copka, experta en nutrición infantil de Nestlé Nutrición en México.

Por eso, aprender a leer las etiquetas nutrimentales es una herramienta poderosa. Expertos de NIDO®, el alimento lácteo de crecimiento #1 en México, recomiendan fijarse en tres aspectos clave:

Primero, revisa los azúcares. En la tabla nutrimental verás “azúcares totales” y “azúcares añadidos” y es importante diferenciarlos. Los azúcares totales incluyen los que están presentes de forma natural en la leche, como la lactosa. En cambio, los azúcares añadidos son los que se incorporan extra para endulzar y no son necesarios nutricionalmente.

Lo ideal es elegir opciones que solo contengan los azúcares naturales de la leche y 0% azúcares añadidos, como NIDO Kinder 1+, para evitar fomentar preferencias por sabores artificiales  desde temprana edad.

Después, observa la proteína. Más, no siempre significa mejor. Tras el primer año, los niños necesitan una cantidad específica acorde a su peso. Excederla —como puede suceder con el consumo frecuente de leche líquida familiar— no aporta beneficios adicionales. Un lácteo especializado ofrece un balance adecuado para apoyar su crecimiento sin sobrecargar su organismo.

Y finalmente, busca probióticos con respaldo científico. No todos son iguales ni están presentes en las mismas cantidades. Por ejemplo, el Lactobacillus rhamnosus es un probiótico benéfico que ha sido estudiado por su papel en el apoyo al sistema inmunológico. Se ha observado que puede ayudar a reducir el ausentismo por enfermedad en estancias infantiles en hasta un 40% y disminuir la necesidad de antibióticos por infecciones respiratorias. Por ello, NIDO Kinder 1+ contiene 1 billón* de probióticos en su fórmula, incluyendo Lactobacillus rhamnosus.

A esto se suma una combinación de vitaminas y minerales como vitaminas A, C y D, además de hierro y zinc, que trabajan en conjunto para fortalecer las defensas naturales en una etapa donde comienzan a convivir más y a exponerse a nuevos entornos.

La confianza también se construye con evidencia. “No todas las opciones en el mercado son iguales, y una decisión informada puede marcar una diferencia significativa en la salud presente y futura de los niños”, concluye Copka.

La recomendación general de los expertos es que los padres consulten siempre con su pediatra y utilicen la información nutricional como una herramienta para complementar el cuidado integral de sus hijos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *