Por Guillermo Hamdan Hernández, General Manager de Honeywell Building Automation en América Latina
La gestión de edificios está entrando en una nueva era, pasando de los controles tradicionales a operaciones impulsadas por inteligencia. Durante años, vimos experimentación y pruebas de IA para funciones básicas y herramientas de uso específico. Se implementaban a escala limitada, a menudo enfocadas en un solo activo o tarea a la vez: exitosas para demostrar el concepto, pero sin alcanzar las eficiencias operativas que los administradores de edificios realmente necesitan.
La siguiente evolución es la IA y la automatización a escala. En todas las industrias —desde centros de datos hasta instalaciones de salud— existe un tema común: la necesidad de sistemas inteligentes e integrados que simplifiquen el trabajo de los operadores y mejoren el desempeño. Agobiados por la complejidad, procesos manuales que consumen tiempo y escasez de mano de obra, los operadores necesitan herramientas que conecten datos a lo largo de sus instalaciones, automaticen tareas rutinarias y apoyen a los equipos con información clara y accionable. En 2026, estas capacidades dejarán de considerarse funciones premium; se convertirán en expectativas básicas.
Construyendo una base para la interoperabilidad
Para llegar a este punto, es esencial una mejor interoperabilidad. A medida que los edificios generan más información, los operadores necesitan sistemas que puedan interpretar datos utilizando estándares y ontologías compartidas. Hasta hace poco, los equipos dependían de software propio y modelos de datos cerrados, lo que hacía extremadamente difícil la integración. Esta fragmentación ha frenado la innovación continua.
Ahora, con el auge de la IA y los dispositivos IoT, los marcos conectados están derribando estas barreras, permitiendo que los datos fluyan libremente entre activos diversos y que la automatización ofrezca acciones más informadas.
Las herramientas inteligentes demuestran cómo las arquitecturas integradas están comenzando a transformar la industria. La estructura unificada de datos y el modelo de ontología de estas plataformas normalizan la información proveniente de múltiples fuentes, evitando la necesidad de integraciones personalizadas o amplio soporte de ingeniería. Esto crea una visión operativa consistente para los equipos, al tiempo que reduce la complejidad de incorporación y acelera el tiempo para generar valor.
Con una estructura de datos más estandarizada, los operadores pueden ir más allá de la toma de decisiones reactiva. Obtienen la capacidad de evaluar el desempeño de múltiples sistemas desde una sola interfaz y aprovechar la IA y la automatización para coordinar acciones integrales que antes requerían una considerable intervención manual. A medida que estos marcos maduren, la interoperabilidad se convertirá en un factor decisivo en la selección de proveedores hacia finales de 2026, con grupos de la industria impulsando firmemente la formalización de estándares que hagan que la integración sea fluida.
Impulsando la eficiencia operativa mediante la automatización
La transición hacia sistemas de gestión de edificios habilitados por IA respaldará mejoras en la eficiencia en varias áreas. Al consolidar datos de equipos —como temperatura y consumo energético— estas plataformas pueden analizar el desempeño y, con el tiempo, predecir fallas antes de que interrumpan las operaciones. La analítica predictiva permitirá a los equipos de mantenimiento detectar problemas mucho antes de que se materialicen.
Las alertas tempranas facilitan la programación oportuna del servicio, minimizan el impacto en los ocupantes y ayudan a extender la vida útil de equipos críticos. Por ejemplo, Verizon está implementando gestión de edificios impulsada por IA para anticipar problemas críticos antes de que se vuelvan graves y costosos. Las plataformas respaldadas por IA pueden ayudar a los técnicos a evitar procesos innecesarios de prueba y error, acortar los ciclos de reparación y reducir los costos operativos generales.
Con mayor conectividad también llega mayor visibilidad. El acceso a datos en tiempo real significa que los operadores ya no toman decisiones basadas en reportes históricos. En cambio, pueden ver cómo el edificio y sus sistemas críticos funcionan en tiempo real. Esto les permite hacer ajustes para maximizar el uso de energía, que históricamente ha sido uno de los costos operativos más altos. Según el Departamento de Energía de EE. UU., el 30% de la energía utilizada en edificios comerciales se desperdicia.
Este nivel de información es invaluable para quienes gestionan portafolios de edificios o grandes campus, como la Universidad de Vanderbilt, que utiliza una plataforma de IA para mejorar la eficiencia de los sistemas en todo su campus y reducir el consumo energético, particularmente en edificios antiguos. En hoteles, el monitoreo centralizado y la automatización pueden optimizar significativamente el consumo energético y reducir el uso de energía en HVAC hasta en un 25%. En 2026, la optimización energética pasará de ser una buena práctica a convertirse en una métrica formal de desempeño.
Haciendo más eficientes a los operadores de edificios
La escasez de mano de obra seguirá siendo un punto de presión persistente para los equipos de instalaciones, ya que muchas organizaciones enfrentan dificultades para contratar o retener operadores experimentados. A medida que esta presión continúe, la IA se convertirá en una capa de soporte crítica en las operaciones de edificios.
La IA está emergiendo como un asistente de primera línea, ayudando a evaluar condiciones, identificar problemas que requieren atención y sugerir los pasos adecuados a seguir. Esto proporciona a los operadores orientación oportuna durante períodos de alta carga de trabajo o personal reducido.
Los técnicos pueden beneficiarse de recomendaciones estructuradas que los ayuden a navegar situaciones desconocidas, especialmente aquellos en etapas tempranas de su carrera. Mientras tanto, los profesionales más experimentados pueden ampliar su alcance, supervisando equipos más grandes y portafolios más complejos sin comprometer el desempeño. La IA actúa como un multiplicador de fuerza para equipos en todos los niveles de habilidad.
A medida que aumentan las exigencias de disponibilidad, eficiencia y confort de los ocupantes, los operadores dependerán cada vez más de plataformas capaces de responder proactivamente a los problemas y coordinar acciones adecuadas. Para finales de 2026, se espera que el mantenimiento predictivo y los ajustes energéticos automatizados operen silenciosamente en segundo plano como práctica estándar, transformando lo que antes se consideraba tecnología de punta en una realidad cotidiana.
En el nuevo año, veremos una innovación continua en la industria, que será fundamental para crear entornos más seguros, eficientes y resilientes.
