A pocas semanas de las resoluciones finales programadas para mayo de 2026, los países del mundo estarán negociando, a finales de marzo en Ginebra, las reglas que definirán la distribución de vacunas, diagnósticos y tratamientos durante futuras pandemias.
En este contexto organizaciones de salud pública internacional advierten que la Unión Europea (UE) está bloqueando compromisos vinculantes de equidad sanitaria, lo que admitiría que en la próxima emergencia sanitaria se repita el patrón observado durante el COVID-19: acceso temprano para los países ricos y retrasos para gran parte del mundo.
En la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los Estados miembros negocian el Anexo sobre Acceso a Patógenos y Reparto de Beneficios (PABS), pieza clave del Acuerdo sobre Pandemias adoptado en mayo de 2025. Este mecanismo busca establecer reglas para garantizar que cuando los países cuenten con datos científicos para desarrollar vacunas, diagnósticos y tratamientos, los beneficios de estos hallazgos, también se distribuyan de manera equitativa.
Este “acuerdo pandémico” sólo podría entrar en vigor hasta pasadas las negociaciones de marzo y abril, cuando pueda ser oficializado.
Durante la cuarta sesión del Grupo de Trabajo Intergubernamental de la OMS más de 80 países en desarrollo propusieron establecer contratos estándar obligatorios para regular el uso de muestras de patógenos y datos genéticos con potencial pandémico. Estos contratos incluirían condiciones claras de reparto de beneficios, transferencia de tecnología, cooperación científica y acceso equitativo a vacunas, diagnósticos y tratamientos.
Delegaciones de la UE, particularmente Estados miembros como Alemania, se opusieron a iniciar la negociación de estos contratos y promovieron un modelo basado en compromisos voluntarios de la industria farmacéutica. Bajo esta propuesta, algunos fabricantes podrían decidir entregar alrededor del 20% de su producción de vacunas o tratamientos durante una pandemia, de los cuales apenas 10% estaría garantizado como donación y el resto quedaría sujeto a acuerdos comerciales.
Según análisis publicados en The Lancet, países de altos ingresos que representan apenas 16% de la población mundial aseguraron el 70% de las vacunas disponibles en 2021, dejando a gran parte del mundo rezagado en el acceso a las mismas. Otros estudios estiman, además, que más de 1,000,000 de muertes en 2021 pudieron haberse evitado si las vacunas se hubieran distribuido de forma más equitativa.
Entre las principales demandas de AHF y cientos de organizaciones civiles alrededor del mundo a los responsables de la toma de decisiones se encuentran:
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Sin equidad, no hay acuerdo:
El Acuerdo sobre Pandemias no puede ser ratificado sin el Anexo PABS, y este anexo no debería aprobarse sin disposiciones vinculantes de equidad sanitaria.
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Cooperación, no extracción:
Los fabricantes y usuarios comerciales deben participar en mecanismos obligatorios de reparto de beneficios mediante contratos vinculantes, que incluyan: acceso equitativo a vacunas, diagnósticos y tratamientos, licencias no exclusivas para fabricantes en países en desarrollo durante emergencias sanitarias y contribuciones financieras anuales. -
Sin registro, no hay acceso:
El sistema debe incluir mecanismos de registro de usuarios y trazabilidad que permitan saber quién accede a los patógenos y cómo se utilizan. -
Participación significativa de la sociedad civil:
La transparencia, la rendición de cuentas y la participación de comunidades son elementos clave para proteger la equidad sanitaria. -
Finalizar el acuerdo con disposiciones efectivas de equidad:
Un anexo débil corre el riesgo de repetir las desigualdades observadas durante la pandemia de COVID-19. -
Proteger la producción regional:
“La lección del COVID es clara: cuando las reglas son débiles, la desigualdad se impone. No puede volver a existir una fila VIP en la próxima pandemia”, señaló Francisco Rubio, Director de Incidencia de AHF para América Latina y el Caribe.
Las negociaciones sobre el PABS continuarán durante 2026 y definirán las reglas globales para el acceso a vacunas, diagnósticos y tratamientos en futuras pandemias. El debate urgente es si con el nuevo acuerdo se establecerán obligaciones claras de reparto de beneficios —incluyendo acceso a vacunas, diagnósticos y tratamientos derivados de patógenos compartidos— o si esos compromisos quedarán sujetos a mecanismos voluntarios.
