En el marco del Día Mundial de la Eficiencia Energética, se invita a reflexionar sobre cómo usamos la energía. Hoy, el mayor avance ya no consiste solo en consumir menos, sino en gestionarla mejor y aprovechar fuentes más limpias.

En este contexto, los Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS, por sus siglas en inglés) se han convertido en una herramienta clave para mejorar la eficiencia energética y acelerar la transición hacia operaciones más sostenibles, especialmente en industrias de alto consumo como la aeroportuaria.

Un aeropuerto moderno funciona, en la práctica, como una pequeña ciudad energética. Todo su funcionamiento tiene que ver con energía: desde las luces de aproximación, los sistemas de navegación, la comunicación de las torres de control, hasta las terminales, salas de espera y los sistemas de seguridad. Sin embargo, esa ciudad enfrenta hoy un desafío doble: garantizar electricidad confiable y, al mismo tiempo, reducir su huella de carbono.

La industria es de las más importantes a nivel mundial, pero también una de las que más generan emisiones. De acuerdo con un reporte medioambiental de la Organización

Internacional de Aviación (OACI), la industria es responsable de cerca del 2% de las emisiones globales.

Aunado a ello, se espera que el tráfico aéreo se duplique hacia 2050, alcanzando 17,700

millones de pasajeros, de acuerdo con el Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés). Lo anterior implica que la infraestructura aeroportuaria deberá operar en los próximos años con mayor eficiencia energética si quiere cumplir con los compromisos climáticos del sector.

De consumidores de energía a gestores energéticos

En varios aeropuertos de uno de los principales grupos aeroportuarios de Latinoamérica, la energía comienza a gestionarse bajo una arquitectura diferente, combinando generación solar y almacenamiento en baterías. Uno de los proyectos más representativos ha sido desarrollado por Skysense, especializada en el diseño de microrredes inteligentes que integran sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) y generación fotovoltaica.

“El alcance de estos sistemas —y de soluciones más avanzadas como las microrredes—permite a los aeropuertos generar energía limpia localmente mediante paneles solares, almacenarla en baterías para utilizarla en momentos de mayor demanda, mejorar la calidad del suministro eléctrico regulando voltaje y frecuencia, e incluso operar temporalmente de forma independiente de la red eléctrica (modo isla), una capacidad especialmente relevante para infraestructura crítica donde la continuidad operativa es esencial. En el caso del grupo, la infraestructura instalada hasta ahora suma 32 MWh en sistemas BESS y 4.3 MWp de generación solar distribuida”, señaló Enrique Garduño, CEO de Skysense.

A enero 2026, el impacto acumulado estimado de las soluciones energéticas

implementadas en los aeropuertos del grupo ya alcanza casi 4,000 toneladas de CO₂ equivalente evitadas, añade Skysense.

Lo anterior es relevante considerando que los resultados del estudio Passenger IT Insights de SITA, establece que alrededor del 80% de los pasajeros afirma estar preocupado por el cambio climático, lo que está impulsando un mayor interés por infraestructuras aeroportuarias y soluciones tecnológicas que reduzcan el impacto ambiental de la aviación.

En este escenario, los sistemas BESS son una pieza clave que hace posible la transición energética. Son la infraestructura que conecta la generación limpia con la demanda real, que transforma la intermitencia en confiabilidad y que convierte la sostenibilidad en competitividad. Al adoptar estos sistemas, industrias como la aeroportuaria demuestran que la eficiencia energética puede convertirse en una herramienta poderosa para reducir emisiones sin comprometer la operación.

 

 

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