Desde dietas virales en redes sociales hasta anuncios en medios tradicionales, los suplementos que prometen “curar” el dolor en las articulaciones se han convertido en uno de los productos de mayor venta en México y el mundo.
Para millones de adultos con molestias articulares (especialmente aquellos mayores de 40 años) estas promesas suenan como una solución rápida, accesible y sin receta. Sin embargo, ¿qué tan fundadas están estas afirmaciones desde el punto de vista científico y médico?
En México, las afecciones articulares degenerativas como la osteoartritis son comunes: estudios epidemiológicos estiman que alrededor de 10.5% de la población adulta presenta esta condición (con variaciones regionales, por ejemplo, en la Ciudad de México alrededor de 12.8%) y tiende a ser más frecuente entre mujeres que en hombres.
El Dr. Carlos Suárez Ahedo, ortopedista especialista en cirugía de cadera y rodilla explica que “esta alta prevalencia tiene consecuencias reales: dolor crónico, limitación en actividades diarias, menor calidad de vida e incluso mayor riesgo de hospitalización en personas con síntomas moderados o severo”. En este contexto, aparecen suplementos con colágeno, condroitina, metilsulfonilmetano, cúrcuma u otros compuestos “naturales”, cada uno anunciado como apoyo para mejorar la salud articular y reducir dolor e inflamación.
La mayoría de estos suplementos se engloban dentro de lo que se conoce como nutracéuticos, términos que se usan para describir productos con supuestos beneficios fisiológicos aunque sin regulación estricta como una medicina convencional.
Por ejemplo, el colágeno hidrolizado, uno de los ingredientes más publicitados, está presente en muchos suplementos con la promesa de reforzar los tejidos y reducir dolor. Algunos estudios sugieren que puede ayudar a disminuir síntomas en casos de artrosis, pero la calidad de la evidencia no siempre es sólida y faltan ensayos independientes que confirmen efectos claros, especialmente en dosis y formatos utilizados por consumidores generales.
La condroitina y la glucosamina, compuestos populares en muchos “suplementos para articulaciones”, han sido estudiados extensamente, con resultados mixtos y muchas revisiones indicando que, aunque algunos pacientes reportan alivio leve, la evidencia no es consistente ni suficientemente robusta para considerarlos tratamientos definitivos.
El uso indiscriminado de suplementos, especialmente sin supervisión médica, puede traer consecuencias no deseadas. En México y otros países se han detectado suplementos vendidos como “naturales” que contienen incluso fármacos no declarados para aumentar su efecto, como corticoides, con potencial para causar efectos secundarios graves.
Es por ello que el Dr. Carlos Suárez Ahedo,comparte a continuación cómo el dolor articular debe abordarse integralmente, no solo con suplementos:
- Evaluación profesional: Antes de iniciar cualquier suplemento, un diagnóstico ortopédico completo es esencial para identificar la causa del dolor.
2. Ejercicio y fortalecimiento: Programas de fisioterapia activos y ejercicios específicos para fortalecer músculos y mejorar movilidad son pilares reconocidos en la medicina ortopédica para aliviar síntomas y retardar la progresión de la osteoartritis.
3. Control de peso y estilo de vida: Dado que el sobrepeso y la obesidad aumentan la carga sobre las articulaciones, su manejo es una recomendación clave.
4. Medicamentos y terapias validadas: En algunos casos, antiinflamatorios o inyecciones específicas, indicados por un profesional, pueden ayudar más que suplementos sin evidencia.
La popularidad de los suplementos para articulaciones responde a una necesidad real: muchas personas buscan aliviar dolor crónico y recuperar movilidad sin recurrir inmediatamente a medicamentos fuertes o procedimientos médicos. Sin embargo, llamarlos milagrosos es exagerado y puede ser incluso contraproducente si se usan sin guía profesional.
