En el país el consumo per cápita de pescados y mariscos es de 13 kilos y, la Cuaresma es el periodo de mayor demanda. Para mantener el abasto constante de especies marinas en la mesa de la población, la acuacultura juega un papel relevante y es uno de los sectores de producción alimentaria con mayor dinamismo en el mundo.
De la producción global de 185.4 millones de toneladas métricas (MTM), 94.4 MTM corresponden a producción acuícola, lo que confirma su creciente relevancia frente a la pesca de captura tradicional.
Asimismo, datos del Consejo Nacional de Fabricantes de Alimentos Balanceados y de la Nutrición Animal (CONAFAB) destacan que, en México, el camarón es la especie más representativa de la industria acuícola con un crecimiento constante del 6%.
En segundo lugar, se posiciona la tilapia, cuya producción mantiene una proyección de crecimiento del 11%. En la actualidad, alcanza alrededor de 50,000 toneladas métricas, con un requerimiento estimado de 80,000 toneladas métricas de alimento balanceado para su adecuada nutrición y desarrollo.
Especies como bagre, trucha y otros peces marinos también se producen en menor proporción, con un registro de 8 toneladas métricas.
Ante una mayor demanda de pescados y mariscos durante la Cuaresma que inició el 18 de febrero y concluirá el 2 de abril, especialistas de CONAFAB y de Comepesca comparten algunas recomendaciones para evitar el fraude alimentario de estas especies:
- Verificar etiquetas. Revisar la trazabilidad del producto: nombre científico, zona de captura y método de producción –captura o acuacultura-, también el porcentaje de glaseado y peso neto.
- Comprar pescado entero. Es preferible, porque cuando está fileteado es difícil identificar la especie.
- Evitar precios excesivamente bajos. Si productos como salmón, atún o huachinango tienen precios inusualmente bajos, seguramente se trata de una especie diferente.
- Consumo local. Elige productos producidos o capturados en Mexico sobre lo importado, para fortalecer fuentes sostenibles y reducir el impacto ambiental.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) refieren que estudios empíricos sugieren que hasta el 20% del pescado que se comercia en el mundo podría estar sujeto a algún tipo de fraude, una tasa notablemente superior a la de la carne y las hortalizas.
Advierte que las estafas comunes incluyen sustituir especies caras por otras más baratas, vender pescado descongelado como fresco o aumentar el peso con agua.
