La amistad es un vínculo afectivo fundamental que favorece el bienestar y contribuye a la construcción de la identidad personal, sin embargo, su significado ha cambiado ante el auge de las redes sociodigitales, donde predominan las conexiones virtuales, aseguró la doctora María Elena Sánchez Azuara, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
La ausencia de un encuentro cara a cara dificulta la construcción de una empatía genuina y de relaciones profundas. Esta situación, dijo la profesora del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa, impacta, sobre todo, a las infancias y adolescentes, quienes llegan a sustituir experiencias afectivas reales por la búsqueda de aceptación a través de más “me gusta”.
En México, nueve de cada 10 menores de edad tienen acceso a Internet, de los cuales el 74 % utiliza alguna red social, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales 2024 del entonces Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT).
Los datos indican que las plataformas más utilizadas por las infancias en el país son TikTok con 71 %, seguida por YouTube con 59 % y WhatsApp con 41 %.
La académica explicó que, en la preadolescencia y adolescencia la necesidad de aceptación puede traducirse en dependencia hacia la aprobación digital. El “me gusta”, apuntó, se convierte en un símbolo de reconocimiento y pertenencia, en especial, cuando no se satisfacen necesidades básicas de afecto, de ser vistos y escuchados en su dimensión emocional.
En ese sentido, alertó sobre la existencia de “amistades tóxicas”, en particular cuando las y los jóvenes buscan aprobación a cualquier costo. Mencionó casos en los que adolescentes son persuadidos para realizar actividades ilícitas como una forma de obtener reconocimiento y pertenencia, lo que genera relaciones de dependencia dañinas.
Para construir amistades sanas y duraderas, consideró importante sentirse escuchado y tomado en serio; contar con apoyo cuando se necesita; ser auténtico, sin miedo constante a ser juzgado y tomar en cuenta que, aunque existan desacuerdos habrá respeto y reparación.
Por lo tanto, la amistad se cultiva y permite compartir emociones, valores y momentos, para actuar como un pilar fundamental a fin de alcanzar un equilibrio mental que contribuya a gestionar con éxito las tensiones de la vida y adaptarse a los cambios de forma constructiva.
“El amor se ha asociado de manera común solo con su dimensión romántica o sexual, dejando de lado otras formas como el amor filial, fraterno o el que surge de una relación afectiva, voluntaria y recíproca”, e incluso, el 14 de febrero se ha convertido en una fecha marcada por el consumo, lo que desdibuja su sentido original, agregó.
Como parte de su labor académica y social, la doctora Sánchez Azuara coordina desde hace más de dos décadas, un proyecto de servicio social en el Centro Cultural Casa de las Bombas de la UAM, que comenzó con talleres dirigidos a niños y que en la actualidad integra a las familias, al considerar que diversas problemáticas infantiles están vinculadas a su entorno.
En la actualidad, el proyecto trabaja con distintos grupos de edad y promueve la inclusión de madres, abuelas y padres, con el objetivo de fortalecer lazos afectivos sanos desde la infancia.
La especialista recomendó fomentar en niñas, niños y adolescentes experiencias que satisfagan sus necesidades básicas de afecto y aceptación, pues sólo a partir de recibir cariño y reconocimiento es posible construir amistades positivas, duraderas y seguras, que contribuyan al desarrollo de una identidad sólida y auténtica.
