En los últimos años, en México, el amor, la socialización y la toma de decisiones de consumo ya no ocurren únicamente en espacios físicos. Cada vez más, suceden en plataformas digitales donde la atención es voluntaria, emocional y altamente contextual. Siendo cada vez más frecuente el escuchar a personas que dicen haber encontrado el amor en otro u otra cibernauta.

Las aplicaciones de citas se han consolidado como parte del lifestyle de millones de mexicanos, particularmente entre jóvenes adultos, generando entornos donde un match no sólo implica afinidad personal, sino un momento de intención amorosa.

Los datos confirman esta transformación del comportamiento digital. En México, por ejemplo, la plataforma Tinder, número 1 de lifestyle concentra una base mayoritariamente joven con 71 por ciento de usuarios entre los 18 y 34 años, más de 1.4 millones de usuarios activos, con un promedio de 258 minutos de uso diario y 6.4 aperturas al día por usuario, cifras que reflejan un nivel de atención y recurrencia significativamente superior al de otros entornos digitales.

Cabe destacar que, durante fechas relevantes como San Valentín, este comportamiento se intensifica de forma notable. Las interacciones digitales crecen entre 30 y 40 por ciento derivadas de likes, matches y conversaciones.  Además, de acuerdo con Statista en su estudio “Comportamiento del consumidor en San Valentín 2024”, el 68 por ciento de los solteros en México gastan más en San Valentín, priorizando experiencias, autocuidado y entretenimiento.

 

 

 

 

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