La firma del Plan de Acción sobre Minerales Críticos entre Estados Unidos y México compromete la soberanía sobre los recursos minerales del país y profundizará los impactos socioambientales provocados por la minería en los territorios. Es un paso de regreso al neoliberalismo que evitó regular una de las industrias más contaminantes y violatoria de derechos.

El objetivo del Plan firmado este 4 de febrero entre Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México y Jamieson Greer, Representante de Comercio de Estados Unidos,  es asegurar el suministro de los denominados minerales críticos para Estados Unidos y garantizar su preferencia como comprador con los precios pactados.

Este acuerdo, que entrará en vigor en 60 días, contempla incorporar estándares regulatorios para facilitar la explotación, procesamiento y comercialización de los minerales críticos, lo que significa que intentarán debilitar los avances en la regulación sobre la exploración y explotación minera y abrir nuevamente las puertas para el despojo, el desplazamiento y la destrucción de comunidades, ecosistemas y territorios.

El secretario de Economía debería cumplir con su mandato y publicar el reglamento de la Ley de Minería que permita implementar la protección de los derechos de las comunidades y el medio ambiente logrado en 2023, antes que intentar regresar los privilegios a la industria, como lo hizo Salinas durante el periodo neoliberal.

El Plan establece de manera clara las prioridades: requiere saber qué minerales críticos hay, dónde están y en qué cantidad; establecer medidas comerciales que faciliten el suministro de minerales críticos entre las partes; injerencia técnica y regulatoria; invertir en investigación y desarrollo de tecnología para procesar los minerales críticos; identificar minerales específicos, proyectos mineros y de procesamiento de interés para Estados Unidos, México u otros países reconocidos con estándares de conducta responsable en los negocios (lo que eso signifique).

El Plan de Acción sobre Minerales Críticos evita mencionar los derechos colectivos de las comunidades y pueblos originarios, tampoco hace alusión a la protección de la salud humana, de la biodiversidad y del ambiente. Para este acuerdo no existen los derechos humanos ni consideración alguna de las zonas de sacrificio ni de la crisis climática.

La Colectiva Cambiémosla Ya urge a garantizar los derechos de las comunidades, a asegurar la protección del medio ambiente y avanzar en la regulación de la minería. En 2018, la gente votó para terminar con la costumbre de privilegiar los intereses privados, nacionales y extranjeros y de los corporativos multinacionales. En 2024, se votó por mantener como prioridad a los pueblos y comunidades que el neoliberalismo pretendió desaparecer.

La firma de este Plan de Acción sobre Minerales Críticos es una traición a las promesas de campaña que proclamaron la ampliación de los derechos para los pueblos y comunidades de México. Las comunidades, organizaciones y personas que conformamos la Colectiva Cambiémosla Ya vemos este Plan como una amenaza a México, a sus pueblos y sus bienes comunes.

 

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