Cada 2 de febrero, el planeta celebra el Día Mundial de los Humedales, recordando que estos ecosistemas son esenciales para la vida. En México, los manglares son mucho más que paisajes costeros: son barreras naturales contra huracanes, refugio de peces, aves y crustáceos, además de grandes aliados frente al cambio climático, pues almacenan y capturan cantidades significativas de carbono.
Protegerlos sólo es posible al obtener información continua, comparable y científicamente sólida para entender cómo cambia este ecosistema. Por ello, desde hace más de dos décadas, la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO) coordina el Sistema de Monitoreo de los Manglares de México (SMMM), un esfuerzo pionero a nivel mundial, que genera conocimiento para este tipo de humedales, combinando tecnología satelital, trabajo de campo y colaboración entre científicos, comunidades y organizaciones civiles.
Este Sistema permite ver y entender cómo cambian los manglares a lo largo del tiempo, identificando sus amenazas y las oportunidades para restaurarlos, gracias al apoyo de distintas organizaciones que colaboran para fortalecer al SMMM.
Una de estas colaboraciones con el SMMM dio como resultado estudios que nos permiten describir y medir, con datos de satélites y de campo, cuánto carbono almacena este ecosistema, cómo se recuperan después de huracanes, cómo detectar la presencia de especies invasoras y cómo monitorear espacialmente las áreas donde se están llevando a cabo acciones de restauración.
Actualmente y complementando la información que genera el SMMM se participa en otro proyecto que busca usar la inteligencia artificial (IA) para generar conocimiento desde una perspectiva de variabilidad climática. Todo lo anterior para incrementar el conocimiento de los servicios ambientales que este ecosistema nos ofrece y apoyar la toma de decisiones adecuadas para su conservación y restauración.
Conocer los humedales es invertir en el bienestar presente y futuro del país. La ciencia y el monitoreo continuo no solo revelan cómo cambian estos ecosistemas, sino que nos brindan herramientas para protegerlos, conservarlos y restaurarlos que aseguren su resiliencia, ahora y para las generaciones por venir.
Gracias a este monitoreo continuo y comparable a lo largo del tiempo, hoy contamos con una serie de cartografía histórica (1970/1980, 2005, 2010, 2015 y 2020) que nos permite analizar tendencias de cambio y dinámicas espaciales de los manglares en todo el país. Próximamente se publicará el Inventario Nacional de Manglares actualizado al año 2025.
