La universidad pública tiene la responsabilidad histórica de imaginar, construir y hacer posibles los futuros deseables, en especial en materia de género, conocimiento y desarrollo tecnológico, indicó el rector general de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), doctor Gustavo Pacheco López durante la ceremonia de clausura de la tercera generación del Programa de Mentorías para Mujeres en Posgrados STEM y el inició de la cuarta, realizada en la Casa Rafael Galván.

“Somos un laboratorio de los futuros, en plural”, afirmó, al destacar que no basta con pensar en el porvenir probable, sino en aquello que se busca edificar desde el presente”, señaló ante participantes y autoridades universitarias.

Pacheco López recordó que las científicas del siglo XXI ya están entre nosotros y muchas de las niñas nacidas después de 2020 llegarán a ver el siglo XXII, lo que obliga a crear condiciones reales y acciones afirmativas para que su talento no se pierda.

En su intervención, celebró que el programa de mentorías, que comenzó como un proyecto piloto en la Unidad Iztapalapa, ahora se consolide como una iniciativa de alcance institucional, extendida a las cinco unidades de la UAM: Azcapotzalco, Cuajimalpa, Iztapalapa, Lerma y Xochimilco.

“Hoy cumplimos la promesa de pasar del papel a la acción”, ya que este programa constituye la respuesta operativa de la Casa abierta al tiempo para fortalecer la dimensión de género en la docencia, la comunicación y, sobre todo, en la retención del talento científico femenino.

“Estamos garantizando el relevo generacional del talento científico femenino que sostendrá la investigación en México en las próximas décadas”, enfatizó.

Resaltó que el programa se alinea con estándares internacionales como el SAGA (STEM and Gender Advancement) de UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura) y con el plan de trabajo de la Rectoría General 2025–2029, centrado en la construcción de una cultura de paz, igualdad e inclusión. “Cuidarnos unas a otras es la mejor forma de hacer universidad”.

La tercera generación concluyó con 132 horas de mentoría, acompañando a 18 participantes a lo largo de los trimestres 25 P y 25 O, gracias al trabajo de 15 mentoras provenientes de las unidades Iztapalapa y Cuajimalpa. Al mismo tiempo, inició la siguiente con la capacitación de 34 nuevas de todas las unidades universitarias de la UAM.

La doctora Yuridiana Galindo Luna, coordinadora del programa, apuntó que cuentan con 85 mentoras activas, todas con la capacidad de brindar acompañamiento en cualquiera de las cinco unidades universitarias, y que, desde su creación, el programa ha acumulado 732 horas de mentoría, reflejo de un esfuerzo sostenido y colectivo.

Uno de los momentos más significativos del acto fue el testimonio de Ariadna Mabel Carretero Saenz, alumno de la Maestría en Energía y Medio Ambiente, quien habló desde la experiencia personal y la reflexión profunda.

Proveniente de la periferia urbana y primera universitaria en su familia, compartió cómo el programa de mentorías le permitió resignificar el agotamiento, la duda y la sensación de no pertenecer a la academia. “La mentoría no es caridad, es infraestructura académica”, afirmó, al destacar que acompañar y ser acompañada no solo impacta a una persona, sino que rompe ciclos de exclusión y abandono.

Por su parte, la doctora Mónica Angulo Miñarro, representante del British Council, institución impulsora del programa Mentoras en la Ciencia, recordó que, aunque el conocimiento y la innovación deben reflejar la diversidad social, las mujeres siguen siendo minoría en las áreas STEM.

 

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