Según el reciente análisis de Siemens y Latinometrics, en la manufactura mexicana, la adopción de IA muestra contrastes significativos. Según la encuesta realizada en 2024 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 18% de las empresas manufactureras nacionales reportaron usar IA en sus operaciones. Para referencia, esta cifra representa un poco más de la mitad del promedio observado en los 27 países miembros de la Unión Europea: nada mal, pero claramente con espacio para mejorar.

Cabe destacar que la principal oportunidad para acelerar la adopción de IA en México está en su difusión. En subsectores como electrónica o bebidas y tabaco, grandes empresas ya están logrando avances significativos en términos de adopción de IA, en algunos casos incluso superando el promedio europeo.

Donde se encuentra la mayor oportunidad, especialmente en México, es en las pequeñas y medianas empresas (PYMES). Las PYMES mexicanas muestran niveles consistentemente bajos de adopción de IA en todos los subsectores, una tendencia que coincide con el panorama global. En la Unión Europea, por ejemplo, el uso de IA también está fuertemente sesgado por tamaño: el 41% de las grandes empresas emplea herramientas de IA frente a solo el 13% de las PYMES.

Ahora bien, algunos factores ayudarán a impulsar este avance de las PYMES en México y más allá. La OCDE ha destacado cuatro habilitadores clave para la adopción de IA en pequeñas empresas: conectividad, habilidades, financiamiento y acceso a insumos habilitadores de IA como conjuntos de datos y algoritmos. Los responsables de políticas y las empresas mexicanas que buscan impulsar la adopción de IA en negocios más pequeños deben enfocarse en fortalecer estos aceleradores.

¿Un obstáculo fundamental? Solo alrededor de una cuarta parte de las empresas mexicanas emplea algún tipo de tecnología informática, lo que se asemeja a la proporción de compañías que tienen acceso a internet. Abordar estas áreas y las grandes brechas de tamaño y región que se observan en México puede ayudar a construir la base digital del país para escalar el uso de IA.

Ciudades como Monterrey están marcando el camino: en julio pasado, se lanzó el Clúster de Inteligencia Artificial de Nuevo León con el apoyo del gobierno local y empresas multinacionales. Estas iniciativas conciben la IA como una “infraestructura fundamental” para el futuro de la industria y buscan cerrar brechas en conectividad, habilidades y financiamiento.

En el sector manufacturero de México, al igual que en el resto de la economía nacional, la IA representa una oportunidad enorme para empresas de todos los tamaños. Las verdaderas ganancias se verán cuando las compañías más pequeñas y dinámicas aprovechen el potencial de esta tecnología.

A escala global, la implementación de la IA avanza con fuerza en funciones operativas críticas, precisamente donde el impacto es directo y mensurable. Las empresas ya aplican IA en control de calidad (74%), gestión de energía (65%), optimización de procesos de producción (62%), mantenimiento predictivo (60%) y diseño generativo de productos (63%). Esta aceleración sugiere que las capacidades de IA se consolidan donde habilitan eficiencias inmediatas y retornos claros.

 

 

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