La gestión de los residuos representa uno de los desafíos de mayor urgencia para desarrollo sostenible a nivel país y el estudio Gestión de los desechos: infraestructura, gobernanza y cultura ambiental, el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México señala que la gran mayoría de los mexicanos conoce y hasta participa en la existencia de tiraderos clandestinos de basura en su colonia.
Al indagar sobre quién tiene la mayor responsabilidad en la reducción de la contaminación por plásticos de un solo uso, la ciudadanía apunta principalmente al ámbito privado: las familias son percibidas como los actores con mayor responsabilidad, seguidas por las empresas y, en tercer lugar, los gobiernos municipales o alcaldías.
Existe la percepción de impunidad e incumplimiento de las normativas ambientales: 53 por ciento de los encuestados opina que las normas que sancionan tirar basura en la calle no se cumplen, una cifra similar (51 por ciento) percibe que las leyes sobre separación de basura son ignoradas. Incluso regulaciones más recientes enfrentan escepticismo: 53 por ciento señala que las prohibiciones a comercios sobre la entrega de plásticos de un solo uso (bolsas, popotes, etc.) se cumplen «a veces» y 36 por ciento piensa que nunca se cumplen.
En otras medidas de cuidado ambiental, 55 por ciento está muy de acuerdo en que las empresas que fabrican eléctricos y electrónicos deberían estar obligadas a recibir los aparatos viejos de su marca para reciclarlos, 53 por ciento en que se debería obligar a las empresas a reducir la cantidad de empaques de un solo en sus productos y 46 por ciento está muy de acuerdo en que las bolsas de plástico deberían prohibirse definitivamente. El porcentaje de quienes estarían dispuestos a pagar más por un producto si su empaque es biodegradable o reciclado disminuye a 28 por ciento.
La percepción de limpieza varía según el espacio. Mientras que los centros y plazas comerciales (80 por ciento) y las plazas públicas (55 por ciento) son vistos como los lugares más limpios, los mercados públicos (69 por ciento), el transporte público (66 por ciento) y las calles de la colonia (66 por ciento) son considerados los sitios más sucios. Esta situación se agrava por una percepción de infraestructura insuficiente: 57 por ciento considera que faltan botes de basura en los mercados y 56 por ciento opina lo mismo de las plazas públicas.
Otro problema que afecta los espacios públicos es la propagación de los tiraderos clandestinos: 74 por ciento de los encuestados reporta la existencia de al menos uno en su colonia. 53% atribuye esta práctica a la falta de educación o cultura cívica, superando a quienes culpan a la falta de sanciones a quien tira la basura en la vía pública (38 por ciento) o a la insuficiencia del servicio de recolección (31 por ciento).
Además, los datos revelan que el tiradero clandestino es un fenómeno de comportamiento social resistente a la eficiencia del servicio: su presencia es reportada tanto en colonias donde el camión de basura pasa todos los días (72 por ciento) como en aquellas donde pasa cada 5 o 6 días a la semana (77 por ciento), en donde pasa de 3 a 4 (68 por ciento) y de 1 a 2 días (78 por ciento). En donde nunca pasa el camión (87 por ciento) se reportó la presencia de al menos 1 tiradero.
Las conductas en el espacio público muestran áreas de oportunidad. Actos de incivilidad son percibidos como muy comunes: 87 por ciento nota frecuentemente a personas tirando colillas de cigarro, 84 por ciento ve gente tirando basura en la calle y 84 por ciento reporta que los dueños de mascotas no recogen las heces. Asimismo, la actividad comercial informal es señalada como fuente de residuos: 67 por ciento nota que los tianguis dejan basura al retirarse y 64 por ciento ha visto puestos de comida verter residuos en el drenaje.
En el ámbito doméstico, la separación de residuos es una práctica habitual. Casi la mitad (48 por ciento) dice realizar dos separaciones (orgánica e inorgánica), mientras que 32 por ciento hace tres o más y 20 por ciento admite no separar la basura. Respecto al reciclaje, el PET es el material más recuperado (55 por ciento), seguido por el aluminio (48 por ciento) y el cartón (47 por ciento). Entre las razones para reciclar están cuidar el medioambiente (50 por ciento), recibir un pago (33 por ciento), conducta altruista como las donaciones (27 por ciento).
La gestión de residuos también considera la infraestructura hidráulica. En el último año, 55 por ciento reportó que su colonia sufrió inundaciones o encharcamientos severos. Las afectaciones más reportadas fueron: en 57 por ciento de los casos el agua impidió el paso a la colonia, en 56 por ciento ingresó a las viviendas y en 45 por ciento el drenaje colapsó expulsando aguas negras. La ciudadanía ve como origen del problema: 68 por ciento la falta de mantenimiento del drenaje y 53 por ciento la falta de cultura cívica de la población y que puede derivar en arrojar basura.
Finalmente, la contaminación alcanza los ecosistemas naturales. De quienes visitaron algún cuerpo de agua en el último año, 93 por ciento avistó basura. Los plásticos (botellas, envolturas) fueron el residuo predominante (78 por ciento), seguidos por colillas de cigarro (50 por ciento), unicel (45 por ciento) y aluminio (36 por ciento), evidenciando desechos mal gestionados.
