La Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX) dio a. Conocer que el año 2026, será muy complejo en la economía nacional y se requiere que los diversos órdenes de gobierno apoyen en gran forma al empleo formal, pues se espera un calendario marcado por un crecimiento moderado y riesgos en seguridad.
En 2026, México enfrentará un entorno laboral caracterizado por una menor expansión de su fuerza de trabajo y por una participación insuficiente de amplios segmentos de la población en edad de trabajar, particularmente las mujeres. La desaceleración de la Población Económicamente Activa, junto con una tasa de participación laboral nacional de apenas 59.5 por ciento y brechas de casi 30 puntos porcentuales entre hombres y mujeres. Además, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) registra una informalidad superior al 55 por ciento.
Las proyecciones de crecimiento para el país en 2026 anticipan un progreso moderado. El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estiman un crecimiento del PIB entre 1.2 y 1.5 por ciento, en línea con el Banco de México (Banxico) (1.1 por ciento), mientras que el gobierno federal proyecta 1.8-2.8 por ciento, por encima del consenso técnico.
De acuerdo con la encuesta de expectativas de Banxico, se prevé inflación de 3.8 por ciento, crecimiento de 1.3 por ciento y un tipo de cambio de 19.6 a 19.8 pesos por dólar. Este panorama sugiere estabilidad relativa, aunque con bajo dinamismo, pero insuficiente para impulsar el empleo.
Para la COPARMEX, el Paquete Económico 2026 continúa con rezagos en inversión social; salud y educación requieren fortalecerse para asegurar igualdad de oportunidades y movilidad social ya que sin estos pilares los progresos en ingresos son frágiles. El desarrollo económico exige políticas públicas que fortalezcan el capital humano y faciliten el acceso a empleos formales, productivos y con prestaciones.
La revisión del TMEC será un punto determinante para el rumbo económico de 2026. Si bien este acuerdo continúa siendo el principal ancla de la economía mexicana, posibles ajustes en las reglas de origen y en los mecanismos laborales demandan una estrategia clara y coordinada entre gobierno y empresas.
Por su parte, el nearshoring ofrece una oportunidad real de inversión y diversificación productiva, pero su aprovechamiento pleno depende de cerrar rezagos en infraestructura, certidumbre regulatoria y seguridad jurídica, claves para consolidar la integración regional y atraer cadenas globales.
Para la COPARMEX, los principales riesgos identificados son el bajo crecimiento económico, la inseguridad persistente, el debilitamiento institucional, las presiones fiscales y posibles tensiones derivadas de la revisión del TMEC. A la par, existen oportunidades relevantes en la relocalización productiva, el nearshoring y la integración regional, siempre que se fortalezcan las condiciones de certidumbre, infraestructura y estabilidad macroeconómica.
La COPARMEX sostiene que México aún tiene margen para atraer inversión, diversificar su economía y elevar el bienestar social. En base a apostar a la Certidumbre jurídica y Estado de Derecho; Seguridad para personas y empresas; Energía suficiente; Finanzas públicas responsables; MiPyMEs como eje del crecimiento; y Competitividad e integración regional.
