A partir del 1° de enero de 2026, las remesas que se entreguen en efectivo, money orders y cheque de caja para su envío desde Estados Unidos deberán pagar un impuesto del 1 % sobre el monto total. Quedan exentas del pago las remesas enviadas que se originan desde una cuenta bancaria y desde tarjetas de crédito y débito.

84 % de los migrantes mexicanos en EE. UU. tienen cuenta bancaria, muchos podrían evitar el impuesto a las remesas. Así, este nuevo impuesto no representa un riesgo para la balanza de pagos de México. Los migrantes de Honduras (65 %), Guatemala (72 %) y El Salvador (74 %) podrían ser los más afectados debido a su bajo nivel de bancarización.

El Comité Conjunto de Tributación (JCT) del Congreso de EE. UU. estimó que podría obtener 10,000 millones de dólares entre 2026 y 2034 por el nuevo impuesto a las remesas. Si estos cálculos resultan ser correctos, y dado que 3 de cada 10 dólares de remesas de EE. UU. llegan a México, se estima que los mexicanos podrían llegar a pagar 3,000 millones de dólares por el impuesto a las remesas entre 2026 y 2034.

El impuesto podría haber impulsado un mayor flujo de remesas en los pasados meses de noviembre y diciembre; aun así, la tasa de variación anual se mantendría en números negativos. Considerando este efecto, se estima que las remesas a México cerrarán en 61,700 millones de dólares en 2025, lo que equivale a una caída a tasa anual del 4.7 %.

En el pasado mes de noviembre, las remesas familiares reportaron una caída del 5.7 % a tasa anual, con ingresos que ascendieron a 5,125 millones de dólares.

De acuerdo con información del Banco de México, en el pasado mes de noviembre se registraron 12.6 millones de operaciones para el envío de remesas, -7.9 % en comparación con lo recibido 12 meses previos, y la remesa promedio se ubicó en 406 dólares (+2.3 %).

Así, las remesas acumulan una racha de 8 meses consecutivos a la baja, con una contracción promedio del 7.0 % entre abril y noviembre de 2025. Esto se explica por una menor incorporación de nuevos migrantes mexicanos al mercado laboral de Estados Unidos, lo cual ha afectado el flujo de remesas a México entre 2024 y 2025. Este año, las remesas al país enfrentarán otro contratiempo, pues a partir del 1.º de enero de 2026 se gravarán en Estados Unidos con un impuesto ciertas operaciones para el envío de estos recursos.

Cronología del impuesto a las remesas en Estados Unidos

Posiblemente, la historia del actual impuesto a las remesas enviadas al exterior desde Estados Unidos se remonta a 2016, hace 10 años, cuando Donald Trump, entonces precandidato a la presidencia, propuso como eje de su campaña la construcción de “un gran muro fronterizo” para evitar que la migración no documentada ingresara. Este muro se financiaría con un impuesto a las remesas. La construcción del muro avanzaba y durante la primera administración del presidente Trump (2017-2020) se vivió en la zozobra de las amenazas de la instauración de este impuesto, pero no se llegó a instaurar.

Durante la precampaña y la campaña de 2024, así como en los primeros meses de su segunda administración, no hay información de que el presidente Trump haya anunciado explícitamente su intención de retomar su propuesta anterior de imponer un impuesto a las remesas internacionales. A principios de 2025, el gobernador de Florida manifestó su intención de imponer un impuesto a las remesas; sin embargo, la propuesta no pasó de un anuncio.

Se puede decir que, de manera sorpresiva, a principios del mes de mayo de 2025, en la primera propuesta de ley de ingresos y egresos 2026 de Estados Unidos que se denominaría “The One Big Beautiful Bill”, se propuso oficialmente gravar con un impuesto a las remesas que se enviaban al extranjero. Entre los meses de mayo y junio se presentó una intensa discusión y cabildeo para eliminar o reducir el impuesto, el cual podría tener un gran impacto en los hogares receptores de estos recursos, en particular en los de América Latina y el Caribe, de donde provienen la mayoría de los migrantes no documentados en Estados Unidos.

El nuevo impuesto a las remesas del 1 %

La ley promulgada a mediados de 2025 por el presidente Trump ordena un impuesto del 1 % sobre el monto de las remesas internacionales enviadas desde Estados Unidos a partir de la primera hora del 1° de enero de 2026. Este impuesto deberá ser pagado por el remitente sobre las remesas que se originen en efectivo, money orders, cheques de caja u otros instrumentos similares (Text – H.R.1 – 119th Congress (2025-2026), 2025).

En la misma ley se establece que quedan exentos de pagar este impuesto las remesas que sus fondos sean transferidos de cuentas manejadas o custodiadas por bancos y otras instituciones financieras, y aquellas con cargo a una tarjeta de débito o crédito emitida en Estados Unidos.

84 % de los migrantes mexicanos en EE. UU. tienen cuenta bancaria; muchos podrían evitar el impuesto a las remesas

De acuerdo con estimaciones realizadas a partir del Suplemento de Bancarizados y No Bancarizados de la Current Population Survey (CPS), se estima que el 84 % de la población migrante mexicana en Estados Unidos reside en un hogar con al menos un miembro con alguna cuenta de ahorro o de cheques en 2023. Esta cifra es un promedio y considera tanto a los migrantes con ciudadanía estadounidense y con residencia permanente, como a los no documentados. Así, gran parte de la población migrante mexicana podría evitar pagar este nuevo impuesto a las remesas si opta por enviar los recursos desde su cuenta bancaria o a través de una tarjeta de crédito o débito.

Aunque este porcentaje es alto, la tenencia de cuentas bancarias entre la población migrante mexicana es relativamente menor en comparación con la población nativa de Estados Unidos y con otros grupos de migrantes, como los de India (98 %), Filipinas (98 %), China (96 %) y otros países de América del Sur (86 % a 100 %).

Los hogares receptores de remesas que más podrían verse afectados serían los de Centroamérica, debido al bajo porcentaje de migrantes de estos países con cuentas de ahorro o de cheques en Estados Unidos, entre los que se encuentran los procedentes de Honduras (65 %), Guatemala (72 %) y El Salvador (74 %).

El impuesto podría impulsar un mayor flujo de remesas en noviembre y diciembre; aun así, la tasa de variación anual se mantendría en números negativos

Entre las personas remitentes que no decidan o no puedan enviar sus remesas a través de una cuenta bancaria o una tarjeta de crédito o débito, principalmente entre los migrantes no documentados, algunos posiblemente optarán por adelantar el envío de los recursos, aumentando ligeramente las transferencias durante los meses de noviembre y diciembre de 2025, con la finalidad de evitar el pago del impuesto.

Esto podría mejorar el panorama de las remesas a México de manera coyuntural. Aun considerando este efecto, se estima que el flujo de las remesas al país en 2025 cerrará en un monto cercano a los 61,700 millones de dólares, lo que equivale a una caída a tasa anual del 4.7 %. Este resultado sería mejor que el pronosticado a mediados de 2025, que fue del -5.8 %, pero aun así es un retroceso importante en el flujo de remesas a México.

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