México se encuentra entre los países de América Latina más atacados cibernéticamente, por lo que la ciberseguridad ha pasado de ser soporte a convertirse en área estratégica de las empresas, no obstante, el país enfrenta grandes brechas de talento, formación y políticas públicas, señala el análisis “Comprendiendo la Contratación Tecnológica en México 2025”, señalando que entre los sectores más afectados están: la banca y los servicios financieros, el gobierno, el sector salud y el comercio electrónico.

El documento dio a conocer el crecimiento de la demanda de la necesidad de profesionales con certificaciones globales como CISSP, en un contexto en el que aumentan exponencialmente los ataques cibernéticos mientras que la mayoría de las empresas mexicanas carece del personal especializado necesario para prevenir y mitigar estos riesgos.

Ante esta situación, se señala que México aún carece de una ley nacional integral de ciberseguridad pese a que hay avances en las discusiones para crear una agencia nacional y proteger la infraestructura crítica. Sugiere que las empresas deberían adoptar modelos híbridos de reclutamiento (in-house + partners) e invertir en formación continua y retención de talento clave, mientras que las instituciones educativas, diseñar programas enfocados en ciberseguridad, IA y Cloud.

“La ciberseguridad es una de las áreas con mayor demanda y mejor remuneración, pero requiere habilidades que la educación tradicional no está ofreciendo. Es ahí donde entran plataformas de seguridad. Formar un profesional en ciberseguridad hoy, equivale a blindar el futuro digital del país, ya que no sólo reduce riesgos sino fortalece la infraestructura económica del país.”, afirmó Natalia Barragán, experta en Investigación de Mercado y Consumidor y Estrategia Empresarial de TripleTen, consultora a cargo del estudio mencionado.

La ciberseguridad gana cada vez más relevancia debido al aumento de amenazas, requisitos regulatorios así como el efecto cascada de la adopción de la IA. Por ello, se requiere de profesionales con certificaciones globales como CISSP, CompTIA Security+; acciones de seguridad transaccional: tarjetas de crédito, comercio electrónico y pagos digitales requieren estricta protección de información y soluciones corporativas seguras.

Además de la implementación de sistema avanzados de detección de amenazas; desarrollo de políticas internas de seguridad y programas de capacitación;  e incorporar fundamentos de ciberseguridad en todos los programas incluso para estudiantes que no están en el rubro de seguridad como (DA, DS o Web Dev), integrar módulos básicos de seguridad (privacidad de datos, secure coding, gestión de riesgos).

Considerar la ciberseguridad dentro del portafolio formativo: el currículo debe alinearse con rutas de certificación (por ejemplo CompTIA Security+, bases de CISSP, certificaciones de seguridad en la nube) para aumentar la empleabilidad de los egresados.

Se concluye que el talento en ciberseguridad será uno de los mayores diferenciales competitivos en los próximos años y que apostar por su desarrollo no sólo aminora riesgos, sino que impulsa la productividad, innovación y confianza en el ecosistema empresarial.

 

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