La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) concluyó las jornadas por el décimo aniversario de la Defensoría de los Derechos Universitarios (DDU) con un mensaje de reconocimiento institucional y un balance sobre los logros y desafíos en la defensa de los derechos universitarios.
En la clausura, realizada en la Rectoría General, la secretaria general, doctora Esthela Sotelo Núñez, destacó que diez años de trabajo han permitido colocar en el centro la dignidad humana, la prevención de violencias y la construcción de paz dentro de la comunidad.
Sotelo Núñez situó la labor de la DDU en un entorno nacional marcado por el crecimiento de las desapariciones, que en 2024 superaron los 13 mil casos según estimaciones del Registro Nacional de Personas Desaparecidas. Retomó al antropólogo y egresado de la UAM, doctor Claudio Lomnitz, para subrayar que esta realidad refleja la fractura del tejido social y refuerza la necesidad de fortalecer instancias universitarias que garanticen derechos, promuevan paz y reduzcan prácticas discriminatorias.
“La presencia de la DDU es vital para que nuestras y nuestros jóvenes construyan su futuro desde relaciones de respeto”, afirmó. Añadió que la cultura de paz, eje rector de la actual etapa de la Defensoría, requiere una comunidad preparada para reconocer la validez de perspectivas diversas y capaz de empatizar con la pluralidad cultural, sexual, religiosa y de creencias que caracteriza a la Institución.
La Secretaria General hizo un reconocimiento al equipo de la Defensoría, integrado por las doctoras Norma Patricia Flores López, Alicia Saldívar Garduño, el doctor Arturo Sotelo Gutiérrez y el personal jurídico, técnico y administrativo que sostiene el trabajo cotidiano.
La titular de la DDU, doctora Marta Walkyria Torres Falcón, presentó un recuento de las actividades conmemorativas iniciadas el 9 de octubre y desarrolladas en las diferentes Unidades de la UAM. Las jornadas incluyeron análisis sobre los logros institucionales, los desafíos enfrentados, entre ellos la pandemia de COVID-19 y el paro de 2023 por violencia de género, y el estado actual de los derechos universitarios.
En las sedes universitarias se realizaron conversatorios con autoridades, docentes, alumnado y personas defensoras, quienes analizaron temas como violencia digital, violencia de género y prácticas discriminatorias. También se compartieron experiencias con oficinas homólogas de otras universidades, se proyectó el documental Ahora que estamos juntas, de Patricia Balderas Castro, así como actividades formativas y lúdicas.
Como parte del cierre, representantes de los cinco campus participaron en un encuentro sobre la erradicación de la violencia de género. Coincidieron en que este objetivo demanda la intervención de toda la comunidad y la consolidación de procesos institucionales sensibles y eficaces.
Desde Azcapotzalco, la psicóloga Norma Angélica Hernández Eligio señaló que uno de los mayores retos inicia en el primer contacto con quienes buscan apoyo. Indicó que la atención debe evitar la revictimización y responder a situaciones de vulnerabilidad física, emocional o psicológica. Alertó sobre el aumento de casos relacionados con trastornos mentales, neurodivergencias y riesgo suicida, por lo que la Unidad ha formalizado convenios para canalizar y atender estos escenarios.
Agregó que no basta con acompañar a las víctimas; es necesario trabajar con las personas generadoras de violencia, un ámbito pendiente en diversas Unidades y clave para avanzar hacia la erradicación de las violencias.
La licenciada Nuri Martínez Ballesté, titular de la Unidad para la Prevención y Atención de la Violencia por Razones de Género (UPAV) de Cuajimalpa, recordó que aunque las universidades impulsan pensamiento crítico y transformación social, también han reproducido desigualdades y violencias. “Las movilizaciones feministas y las demandas del alumnado demostraron que la violencia afecta trayectorias académicas, profesionales y vitales”. En 2023, su Unidad realizó 11 jornadas masivas de prevención, tres campañas digitales con más de 60 materiales informativos y alrededor de 50 cursos que alcanzaron a 13 mil 175 personas.
La abogada María del Socorro Damián Escobar, responsable de la Atención a la Violencia de Género en Iztapalapa, destacó el desarrollo de marcos normativos sólidos durante los últimos seis años, entre ellos el Protocolo de 2020, que ha permitido coordinarse con instancias externas y acompañar casos hasta la procuración de justicia. Recordó que “la transformación depende de la praxis” y de la capacitación permanente.
La licenciada Mónica Rodríguez Lara explicó que la Coordinación de Bienestar Universitario y Género de la Unidad Lerma nació tras el paro de 2023 y atiende a cerca de dos mil estudiantes. Recalcó la importancia de la prevención mediante programas continuos sobre igualdad, masculinidades, lenguaje inclusivo y relaciones sanas.
Por último, la licenciada María del Carmen Vázquez Roldán, de la UPAVIG (Unidad de Prevención y Atención de la Violencia de Género) de Xochimilco, informó que en esta Unidad se atienden entre 500 y 600 personas cada año, con 45 a 60 quejas formales. Sostuvo que la colaboración con autoridades y la confianza estudiantil son indispensables para consolidar espacios seguros: “Nuestra comunidad debe saber que existe un lugar donde puede ser escuchada y acompañada”.
