La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) detectó incrementos en distintos productos de consumo popular. Ante la crisis del campo, el maíz es uno de los cultivos con mayor litigio, impulsando una tendencia alcista en el precio de la tortilla. Hay estados claramente identificados con precios muy altos por kilo: Baja California Sur 32 pesos, Colima 30 pesos, Guerrero 30 pesos, Sonora 34 pesos, Veracruz 30 pesos y subidas recientes  en CDMX, Edomex y Guanajuato.

Se estima que para enero, eventualmente, podría darse un incremento mayor de hasta 1 pesos en promedio nacional debido al aumento sostenido de sus costos de producción y a la falta de políticas de apoyo efectivas al campo mexicano.

Otro producto que registra un incremento súbito es el café, debido al factor estacional que está elevando su costo. A esto se suma la inestabilidad comercial del azúcar, que atraviesa un momento complejo, ya que existe un excedente que no logra colocarse en los mercados a precios competitivos y mantiene en incertidumbre a este producto agrícola.

En cuanto al cacao, su encarecimiento global continúa y, sumado a la inestabilidad del azúcar, han puesto en jaque al alza a la chocolatería y confitería, justo en la temporada navideña de mayor demanda de estos productos. En tanto, el pan dulce se encuentra en la cuerda floja presionado por la inestabilidad de precios de los insumos aquí señalados.

Esta primera oleada de alza de precios es el preludio del incremento en bebidas saborizadas y cigarros a causa del aumento de impuestos; INEGI ya reportó el alza de la inflación general para las dos primeras semanas de noviembre, ubicándola en 3.61 por ciento.

“Este reporte de incremento de precios es una muestra de lo que vendrá. La protesta de los jornaleros del campo es una señal inequívoca de que los productos agrícolas tenderán a subir su precio en el mercado, su alegato es puntual; exigen precios de garantía y créditos refaccionarios blandos para apoyar la producción agrícola del país”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de ANPEC.

Como si todo esto fuera poco, también existe la situación de inseguridad carretera que denuncian los transportistas (de México y Estados Unidos), quienes exigen condiciones seguras a la hora de transportar las mercancías por las carreteras y no sufrir asaltos y extorsiones como ocurre ahora de manera regular; su descontento es una prueba fehaciente de que pareciera que los extorsionadores han doblado su apuesta y multiplicado sus fechorías no obstante la aprobación de la Ley antiextorsión, buscando acreditar que dicha regulación caerá en letra muerta para todo fin práctico.

La presión inflacionaria para el 2026 es preocupante, la desaceleración económica del país, la salida de capitales a España, el que se ahuyenten potenciales inversiones extranjeras alegando ya la normalización de la violencia, pues esa es la percepción que se tiene de México en este momento en el extranjero, nos ven como un país de narcos y violento, sin garantía energética ni certidumbre jurídica ni reglas claras para la inversión, provocando un crecimiento marginal que nos coloca en los últimos lugares de América Latina, tan solo por encima de Haití y Venezuela.

 

 

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