La sostenibilidad en las prácticas laborales; comienza a posicionarse como un tema clave para la agenda laboral en México. Sin embargo, aunque el concepto gana terreno en la conversación pública, su adopción e implementación dentro de las empresas avanza de manera desigual.

De acuerdo con la reciente encuesta de OCC México, cinco de cada 10 participantes afirmaron conocer claramente el concepto de sostenibilidad laboral y estar familiarizado con sus prácticas, mientras que un 33 por ciento solo lo ha escuchado y 13 por ciento reconoce que no lo conocía. Esta brecha de entendimiento se refleja en cómo las compañías implementan o no acciones relacionadas con este tema.

En cuanto a su aplicación en los centros de trabajo, 39 por ciento señaló que existen algunas prácticas, pero se aplican de forma irregular; 30 por ciento aseguró que en su empresa no se promueven este tipo de iniciativas; solo 26 por ciento consideró que la sostenibilidad es parte integral de la cultura organizacional de su empleo y para el 5 por ciento, el panorama es incierto al no saber si su empresa las implementa o no.

Los encuestados destacaron los beneficios clave de que una empresa integre prácticas sostenibles: Ambientes laborales más sanos y seguros (51 por ciento). Mejores condiciones de salud y bienestar (40 por ciento). Más oportunidades de crecimiento (37 por ciento). Mayor sentido de pertenencia y compromiso (36 por ciento). Mayor motivación del personal (34 por ciento). Atracción y retención de talento (32 por ciento). Imagen y reputación empresarial positiva (21 por ciento). Reducción de costos operativos a largo plazo (20 por ciento).

Entre las prácticas sostenibles más valoradas se encuentran la flexibilidad laboral y el equilibrio entre vida y trabajo (48 por ciento), programas de salud física y mental (41 por ciento), acciones de responsabilidad social empresarial (30 por ciento) y esquemas de trabajo remoto para reducir tiempos de traslado (28 por ciento). También resaltan el uso eficiente de recursos como agua y energía (24 por ciento), iniciativas de reciclaje (19 por ciento), transparencia en resultados (16 por ciento) y programas de voluntariado social o ambiental (15 por ciento).

A pesar del interés creciente, llevar a cabo estas acciones sigue siendo un desafío. Los principales obstáculos identificados son: Resistencia al cambio dentro de la organización (39 por ciento). Liderazgo poco comprometido con la sostenibilidad (37 por ciento). Falta de información o sensibilización sobre el tema (31 por ciento). Ausencia de lineamientos internos claros (27 por ciento). Baja participación de los colaboradores (26 por ciento). Una cultura enfocada en resultados a corto plazo (25 por ciento).

 

 

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