La necesidad de contar con herramientas eficaces para atender a víctimas de desastres naturales motivó el desarrollo de un sistema digital que funciona en condiciones extremas, como incendios, sismos o el colapso de redes de comunicación. Este aplicativo busca facilitar el rescate en situaciones de pánico o poca visibilidad, explicó Heidy Vanessa Jiménez Rendón, egresada de la Universidad Antonio Nariño de Bogotá, durante su participación en la mesa Jóvenes en la innovación estudiantil y tecnología aplicada.

Jiménez Rendón señaló que en 2024 Colombia registró más de seis mil incendios forestales y actividad sísmica constante, lo que evidenció las dificultades que enfrentan los equipos de emergencia para llegar a las zonas afectadas. En colaboración con bomberos, la Cruz Roja y personal de gestión de riesgos, su equipo creó un sistema de acceso rápido que permite reportar situaciones de peligro. En el desarrollo participaron también Jaime Andrés Vallejo Bejarano, docente de la misma universidad, y David Santiago Dávila, diseñador gráfico.

La presentación se realizó durante la 12ª Feria del Libro y la Ciudad, organizada en el Centro Cultural Valeria de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). El encuentro, moderado por la maestra Natalia Ortiz Garnica, tuvo como propósito difundir proyectos de egresados de la Licenciatura en Planeación Territorial de la División de Ciencias y Artes para el Diseño (CyAD), así como fortalecer los vínculos internacionales en torno a los temas de tecnología, territorio y modernidad.

Uno de los ejes de la mesa fue la relación entre memoria territorial, diseño táctico y nuevas tecnologías en la planeación urbana. En este sentido, Luis Jesús Lara Díaz, egresado de la UAM, planteó la necesidad de recuperar la conexión entre las personas y el espacio público. Dijo que la expansión urbana y el uso del automóvil han fragmentado la vida comunitaria, por lo que su proyecto busca reactivar la memoria del territorio y mejorar la movilidad local.

Su propuesta se desarrolla en San Lorenzo Almecatla, municipio de Cuautlancingo, Puebla, donde los cambios urbanos han transformado el entorno desde la construcción de la autopista México–Puebla en 1962, la instalación de la planta de Volkswagen en 1965 y el crecimiento de complejos habitacionales a partir de 2010. Según Lara Díaz, revertir la fragmentación urbana requiere garantizar la movilidad universal mediante espacios peatonales que conecten las zonas principales y devuelvan la cohesión social.

Por su parte, Ángel Armenta Nava, también egresado de la Unidad Xochimilco, presentó un proyecto que vincula tecnología y medio ambiente a través de la instalación de jardineras infiltrantes. Este sistema capta, filtra e infiltra el agua de lluvia, mejora su calidad y regula la temperatura en zonas urbanas. Además, aporta vegetación que contribuye al equilibrio ecológico y al mejoramiento del paisaje.

Pablo Rafael López García propuso una intervención visual y arquitectónica en el mercado Juárez y sus alrededores. Su iniciativa contempla la creación de un centro cultural cercano, construido de manera principal con bambú, material que ha ganado relevancia en el diseño arquitectónico por su resistencia y bajo impacto ambiental. La propuesta busca revitalizar el espacio y ofrecer un punto de encuentro para la comunidad.

Para finalizar, Miguel Ángel del Castillo Sánchez, egresado de la misma sede, reflexionó sobre la preservación de la memoria colectiva en la era digital. Explicó que la tecnología permite conservar y reinterpretar los relatos históricos mediante recursos tridimensionales. Mostró cómo un programa de modelado 3D puede reproducir de forma digital monumentos o esculturas, lo que agiliza los procesos de restauración y facilita su difusión en entornos educativos y culturales.

Del Castillo Sánchez destacó que la unión entre arte, historia y tecnología amplía las posibilidades de transmisión del patrimonio, al tiempo que genera nuevos lenguajes visuales. La memoria, afirmó, ya no se limita a los monumentos físicos, sino que se proyecta en entornos digitales capaces de conectar pasado, presente y futuro.

La mesa de diálogo evidenció el compromiso de los egresados con la innovación social, la recuperación de espacios urbanos y la sostenibilidad ambiental. Sus proyectos mostraron que la tecnología puede ser una herramienta para fortalecer el vínculo entre comunidad, territorio y memoria, y para imaginar ciudades más justas, habitables y conscientes de su entorno.

 

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