México presentó su nueva Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC 3.0), compromiso que busca reducir entre 364 y 404 millones de toneladas de CO₂ equivalente para 2035. Aunque el anuncio representa un avance institucional relevante, la organización no gubernamental Sostenibilidad Global advierte que el país no podrá cumplir sus metas climáticas si mantiene un modelo económico y fiscal centrado en los combustibles fósiles.
Isabel Studer, presidenta de Sostenibilidad Global, A.C. explicó que, a pesar de los compromisos del nuevo gobierno con la transición energética, los datos del Presupuesto de Egresos 2025 revelan una profunda asimetría: mientras Pemex recibirá apoyos por más de 460 mil millones de pesos, equivalentes a casi 5 % del gasto total del Gobierno Federal, la SEMARNAT contará con apenas 44 mil millones, y todo el Anexo Transversal de Cambio Climático con 212 mil millones.
“En otras palabras, el rescate de la empresa petrolera absorberá más de diez veces lo destinado a la protección ambiental y el doble de lo asignado a la acción climática. Esta disparidad refleja que México continúa privilegiando los combustibles fósiles sobre las inversiones necesarias para enfrentar la crisis climática y proteger su biodiversidad”, aseguró la especialista, y enfatizó que “México sigue destinando más dinero a sostener el pasado que a construir el futuro”.
Y es que -continúa Studer- mientras Pemex recibió solo en lo que va del año más de 380 mil millones de pesos en apoyos y rescates financieros, la Secretaría de Medio Ambiente enfrenta recortes de casi 40 %. “Esa brecha presupuestal limita la capacidad del país para cumplir su propio compromiso climático.”
La nueva NDC 3.0 será presentada en la COP30, en Belém, Brasil, como hoja de ruta para alcanzar las cero emisiones netas a mediados de siglo. Sin embargo, la estructura fiscal del Estado continúa anclada a los hidrocarburos.
El Proyecto de Presupuesto 2025 contempla 136 mil millones de pesos adicionales para Pemex, mientras la deuda externa de la empresa supera los 97 mil millones de dólares.
Si bien la Secretaría de Energía anunció inversiones en proyectos de energías renovables para los próximos cinco años, “una transición energética justa no se logra solo con más energías renovables”, subrayó Studer. “Requiere transformar la arquitectura financiera del país: redirigir subsidios, gasto e incentivos hacia sectores que impulsen la descarbonización, la movilidad sostenible, la eficiencia energética y la innovación tecnológica.”
La presidenta de Sostenibilidad Global señaló que la COP30 representa una oportunidad histórica para que México demuestre congruencia entre su política climática y su política fiscal.
“La NDC 3.0 es un paso en la dirección correcta. Pero el verdadero liderazgo climático se mide en la coherencia entre lo que el país promete y lo que financia”, concluyó Isabel Studer. “Necesitamos un Estado que deje de proteger monopolios fósiles y actúe como catalizador de innovación, equidad y bienestar colectivo.”
