La evolución demográfica del mundo está reconfigurando la economía; cada vez más personas viven más tiempo, con mejor salud y con deseos de seguir siendo económicamente activas. Este cambio demográfico ha dado origen a un fenómeno que gana fuerza en todo el mundo: la Silver Economy o economía plateada, un mercado en expansión que combina innovación, empleo y bienestar.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), para 2030 una de cada seis personas tendrá más de 60 años. Este grupo no solo crece en número, sino también en capacidad de consumo. Por ejemplo, un estudio de McKinsey proyecta que el 60% del crecimiento del consumo en las ciudades de América Latina entre 2015 y 2030 provendrá de la población de 50+. En palabras del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se trata de “una oportunidad para la innovación, el emprendimiento y la inclusión” en toda América Latina.

A nivel global, el mercado dirigido a personas mayores de 50 años ya supera los 15 billones de dólares, de acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). Pero no se trata solo de cifras: los mayores de 50 buscan experiencias personalizadas, soluciones financieras flexibles y productos que fortalezcan su independencia y participación social. En otras palabras, son consumidores informados, activos y con poder adquisitivo.

En México, este escenario abre una ventana para empresas y emprendedores que sepan leer la tendencia. Los sectores con mayor potencial incluyen la salud preventiva, la movilidad adaptada, los seguros flexibles y los servicios financieros inclusivos, que pueden acompañar a esta generación en la gestión de su patrimonio y bienestar.

Para Óscar Berumen, director general de Grupo Viraal, la clave está en cambiar la forma de mirar este mercado:

“Invertir en la generación plateada es invertir en experiencia, bienestar y comunidad. La verdadera innovación está en reconocer el valor de las personas que siguen aportando y construyendo futuro”.

La llamada economía plateada está impulsando una transformación silenciosa, pero decisiva: evolucionar hacia un modelo basado en la experiencia y la sostenibilidad. Para los inversionistas, las empresas y los consumidores, entender esta tendencia no solo es adaptarse al cambio demográfico, sino anticipar el nuevo ciclo de crecimiento económico.

 

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