Vivir más tiempo ya no solo es una buena noticia: también está transformando la manera en que los mexicanos deben planear su futuro financiero. Con una esperanza de vida en aumento y una población que envejece más rápido que la de los países desarrollados, México se prepara para enfrentar los retos y las oportunidades de la llamada economía plateada: la creciente influencia económica de los adultos mayores.

Un estudio reciente del Swiss Re Institute, “Life(span) insurance: accumulation, decumulation and longevity solutions for ageing populations and longer lives”, muestra que las poblaciones jóvenes de hoy serán las mayores impulsoras de las tendencias globales de longevidad. En los mercados emergentes, la esperanza de vida pasó de 65 años en el año 2000 a 72 en 2024, y alcanzará los 76 para 2050, reflejo del progreso médico y socioeconómico de la región.

México, al igual que Brasil, China o Tailandia, comienza a acercarse al punto de inflexión en que la población en edad laboral dejará de crecer. Esto generará una transformación profunda en la naturaleza de la demanda de seguros: menos productos centrados en protección familiar y más soluciones que garanticen ingresos, bienestar y cuidados en la vejez.

El informe advierte que, conforme las familias mexicanas sean más pequeñas y aumenten los hogares unipersonales, cambiarán también los motivos para adquirir un seguro. Los productos tradicionales, diseñados para proteger a dependientes, tenderán a perder peso frente a los que ofrezcan independencia financiera, atención médica y estabilidad durante el retiro.

A nivel global, Swiss Re estima que la transición hacia productos de retiro y longevidad podría generar más de 500 mil millones de dólares adicionales en primas durante la próxima década, impulsada principalmente por los mercados emergentes. En América Latina, donde la informalidad laboral y la baja cobertura de pensiones limitan el acceso a mecanismos de protección, la digitalización y los modelos híbridos de distribución se perfilan como vías esenciales para ampliar la inclusión financiera y aseguradora.

En México, la penetración del seguro aún ronda el 2.4 % del PIB, una de las más bajas de la región, según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). Esto demuestra que el potencial de crecimiento es enorme: mientras la esperanza de vida se extiende, millones de personas permanecen fuera de la cobertura formal.

La economía plateada no es solo una historia de envejecimiento, sino de evolución. Cada año adicional de vida representa nuevas oportunidades para el mercado, desde seguros de retiro y salud hasta productos que integren ahorro, prevención y bienestar.

En un país donde los adultos mayores serán más numerosos que nunca, asegurar una vida larga también significa asegurar una vida digna.

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