Sin un control efectivo del mercado ilegal, el anunciado aumento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) al tabaco no sólo reduce los incentivos para consumir productos legales, también podría representar pérdidas fiscales multimillonarias para el Estado y fortalecer las finanzas del crimen organizado. Una investigación en curso sobre la presencia del crimen organizado en el contrabando, producción y venta de cigarrillos que realiza el Seminario sobre Violencia y Paz El Colegio de México muestra que, mientras el consumo de cigarrillos ilegales crece, el Estado deja de recibir recursos fiscales clave para las finanzas públicas.

De acuerdo con la investigación, antes de las reformas fiscales de 2011 el mercado ilícito de tabaco representaba apenas un 2% de su consumo total en México. Sin embargo, tras el incremento del IEPS al tabaco esa proporción escaló hasta 16.6% en 2013, generando pérdidas fiscales estimadas en 13,500 millones de pesos anuales. Hoy, el mercado ilícito se aproxima al 20% del consumo total, lo que significa que 1 de cada 5 cigarros en el país evade impuestos.

Por ello, la investigación advierte que el incremento en el IEPS podría no necesariamente cumplir con su objetivo de desincentivar el consumo de tabaco y comprometer las perspectivas de recaudación debido a que el efecto podría ser un desplazamiento hacia el mercado ilícito, donde los precios bajos y la falta de regulación incentivan la compra. De esta manera, el precio del producto legal se encarece, mientras los cigarros ilegales, carentes de controles sanitarios, se mantienen accesibles.

En hallazgo adicional del estudio es la capacidad limitada del Estado para disuadir y sancionar las actividades ilícitas en esta materia. La brecha entre pérdidas fiscales y decomisos logrados refleja la magnitud del problema: mientras el impacto fiscal del tabaco ilegal oscila entre 13 y 15 mil millones de pesos al año, los decomisos apenas alcanzan mercancía valuada en 15 millones de pesos, una diferencia equivalente a sancionar 1 de cada mil pesos perdidos.

Adicionalmente, los márgenes de ganancia del comercio de tabaco ilegal siguen siendo muy superiores frente a los de productores legales, incluso después de pagar una multa. En 2025 la multa por cajetilla sin sello fiscal oscila entre 10 y 20 pesos. Considerando las 217,525 cajetillas incautadas este año, el monto total recaudado por multas habría sido de entre 2.1 y 4.3 millones de pesos. Esto contrasta con los más de 26 mil millones de pesos de daño fiscal calculado para el mismo periodo, lo que demuestra la ineficacia de las sanciones, ya que incentivan la permanencia y expansión del comercio ilícito.

El estudio recomienda revisar y ajustar el esquema de multas y sanciones para que sean proporcionales a los beneficios obtenidos por el comercio ilícito, así como reforzar los sistemas aduaneros y de trazabilidad que permitan cerrar las brechas fiscales y normativas. Sin estas medidas, cualquier incremento del IEPS al tabaco será ineficaz para que las políticas tributarias se traduzcan en mayores ingresos públicos, mejores condiciones de salud y una reducción del espacio de acción del crimen organizado.

 

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