El óxido de zinc, insumo esencial para sectores como el automotriz, cosmético, farmacéutico y de materiales avanzados, está transformando el panorama industrial global. De acuerdo con The Fortune Business Insights, este mercado alcanzó los USD 5.51 mil millones en 2023 y crecerá hasta USD 8.51 mil millones en 2032, con una tasa anual de 5.6%.

En México, el intercambio comercial de óxido de zinc sumó US$378 millones en 2024, posicionando al país como un punto relevante dentro de la cadena de suministro internacional. Nuevo León, Estado de México, Jalisco y Ciudad de México encabezan la lista de entidades con mayor participación en ventas internacionales.

“El óxido de zinc es un insumo que conecta a múltiples sectores productivos. En un entorno global donde las cadenas de valor buscan eficiencia y sustentabilidad, México tiene una oportunidad para convertirse en un socio estratégico para el abasto regional”, destaca Alejandro Prieto Huesca, Director General de Koprimo, empresa mexicana especializada en la distribución de materias primas industriales.

Un mercado en expansión impulsado por innovación y regulación verde

La demanda del óxido de zinc crece al ritmo de las nuevas exigencias industriales: su resistencia química, propiedades antimicrobianas y capacidad de filtrado UV lo hacen clave para la fabricación de productos más duraderos, eficientes y ecológicos.

En Asia-Pacífico, región que concentra más del 55% de la demanda mundial, el crecimiento se asocia con la industrialización y la construcción inteligente. China e India son los principales motores, mientras que en Estados Unidos la industria de pinturas y recubrimientos alcanzará los USD 43.44 mil millones en 2032, impulsada por normativas ambientales más estrictas.

En este contexto, México tiene condiciones competitivas para atraer inversiones en manufactura intermedia, logística avanzada y almacenamiento especializado, fortaleciendo su papel en la cadena de suministro de Norteamérica.

Fundada en 1979, Koprimo es una de las comercializadoras de materias primas más consolidadas del país. Con centros logísticos en Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Mexicali, Salamanca y Toluca, abastece a las principales industrias nacionales con más de 100 productos provenientes de 20 países. Además, la compañía impulsa un modelo de operación sustentable, logrando reducir 1,136 toneladas de CO₂ en 2020 gracias a la optimización de sus procesos logísticos.

“El futuro de la industria mexicana depende de contar con insumos estratégicos, confiables y sustentables. Ahí radica el valor del óxido de zinc: su capacidad para adaptarse a los nuevos modelos de producción global”, concluye Prieto Huesca.

 

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