La Fundación Rockefeller publicó los resultados de una encuesta global que revela un apoyo considerable, aunque frágil, a la cooperación climática internacional. El estudio internacional, que contó con participación de México, señala que en un momento de profunda disrupción global, marcado por recortes significativos en los programas humanitarios y de desarrollo —por ejemplo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha pronosticado una caída adicional del 9 al 17 por ciento en la asistencia oficial para el desarrollo (AOD) este año—.

Los resultados ilustran una marcada realidad: A pesar de los recortes en la ayuda al desarrollo y el aumento de la retórica nacionalista en todo el mundo, la mayoría de la gente aún desea que las naciones trabajen juntas para enfrentar amenazas comunes. Aunque algunos países rechazan el multilateralismo en favor del interés nacional, la mayoría de los encuestados descartó una visión de “suma cero” del mundo, al percibir que su destino está entrelazado con el de personas en otros países.

Sin embargo, los hallazgos también muestran que el apoyo a la cooperación global, aunque es real, también es frágil. En todas las regiones y grupos demográficos, las personas respaldan la cooperación cuando esta ofrece resultados, aunque algunos encuestados siguen siendo escépticos sobre si la cooperación internacional beneficia sus intereses.

Por ejemplo, una ligera mayoría de los encuestados (54 por ciento) afirma que su vida se ve afectada por eventos en otros países, y una mayoría global ligeramente más amplia (55 por ciento) está de acuerdo en que su país debería cooperar en desafíos globales incluso si eso implica comprometer intereses nacionales.

Pero un porcentaje mucho mayor (75 por ciento) apoyaría la cooperación internacional si se demuestra que resuelve eficazmente problemas globales, y un 76 por ciento la apoyaría si se demuestra que resuelve problemas en sus propios países. Actualmente, menos de la mitad (42 por ciento) cree que la cooperación internacional responde a sus intereses personales.

Las personas de todo el mundo creen abrumadoramente que la cooperación global es importante para abordar los principales problemas globales como el empleo (90 por ciento), el comercio y el desarrollo económico (92 por ciento), la seguridad alimentaria y del agua (93 por ciento), la salud global (91 por ciento), el clima (86 por ciento) y la pobreza y la desigualdad (90 por ciento). Sin embargo, la confianza en algunas instituciones existentes que pueden guiar o impulsar la cooperación global es relativamente menor, incluyendo las Naciones Unidas (58 por ciento), la Organización Mundial de la Salud (60 por ciento), el Fondo Monetario Internacional (44 por ciento), entre otras.

Estos hallazgos muestran que el mundo tiene una oportunidad —inmediata— de repensar profundamente la cooperación internacional y reemplazar los mecanismos obsoletos del siglo XXI por sistemas demostrablemente más eficaces y mutuamente beneficiosos que puedan ganarse y mantener el apoyo público.

En América Latina, los países encuestados fueron Brasil, México, Argentina, Colombia, Chile y Uruguay, todos entre las economías más grandes de la región, cinco de los cuales se ubican entre los diez primeros por PIB nominal. En donde el 78 por ciento de los encuestados en América Latina apoya la cooperación internacional si esta ofrece soluciones eficaces a los problemas globales.  Además, consideran que la cooperación internacional es especialmente importante para la seguridad alimentaria y la salud (92 por ciento), el comercio y el desarrollo económico (91 por ciento), y el empleo (90 por ciento). El 50 por ciento cree que sus países deberían cooperar en los desafíos globales incluso si eso implica comprometer intereses nacionales.

“En América Latina, las personas no solo creen en la cooperación internacional: la están liderando. Desde la Amazonía hasta México, están trabajando para construir soluciones más justas, resilientes y sostenibles. ‘Build the Shared Future’ (Construir el Futuro Compartido) es una oportunidad para conectar los esfuerzos locales con alianzas globales que mejoren efectivamente la vida de las personas,” afirmó Lyana Latorre, vicepresidenta para América Latina y el Caribe de la Fundación Rockefeller.

“Los datos son claros: incluso en tiempos de pesimismo y polarización, las personas en todo el mundo saben que los países deben cooperar si queremos enfrentar las amenazas comunes que enfrenta la humanidad”, afirmó Gordon Brown, ex primer ministro del Reino Unido y miembro del Consejo de Administración de la Fundación Rockefeller. “La gente quiere un sistema más compasivo, más justo y capaz de ofrecer resultados. La iniciativa titulada ‘Build the Shared Future’ busca responder a ese llamado urgente”.

Asimismo, la Fundación Rockefeller anunció el lanzamiento de una nueva iniciativa de 50 millones de dólares, titulada Build the Shared Future, con la que la organización filantrópica, pretende desarrollar soluciones más eficaces para responder a las crisis y promover un futuro más saludable, próspero y seguro para todos. Para romper las barreras que existen entre los sectores de desarrollo global y ayuda humanitaria, e identificar y poner a prueba nuevas soluciones, la Fundación Rockefeller ha convocado a tres expertos líderes en sus respectivos campos con los propósitos de:

  1. Construir un nuevo marco de cooperación internacional con el Honorable Wally Adeyemo, ex Vicesecretario del Departamento del Tesoro de EE. UU. bajo el presidente Joseph R. Biden.
  2. Reestructurar la salud global con el Honorable Mark Dybul, MD, arquitecto fundador y ex Coordinador de PEPFAR (Plan de Emergencia del Presidente para el Alivio del SIDA) bajo el presidente Geroge W. Bush.
  3. Reimaginar los sistemas alimentarios humanitarios con Simon Winter, PhD, director ejecutivo de la Asociación Internacional de Fundaciones de Agricultura Sostenible (SAFIA).

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