Halloween ya no solo es sinónimo de fiestas y disfraces, también se ha convertido en una oportunidad de negocio. En México, de acuerdo con la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), los gastos para celebrar esta festividad pueden variar de manera importante, especialmente cuando se trata de los atuendos.
Un disfraz infantil puede costar entre 400 y 500 pesos, lo que representa una inversión considerable si se piensa que muchos niños quieren estrenar cada año. Sin embargo, la mayoría de estas prendas solo se utilizan una vez y terminan olvidadas en el clóset. Frente a esta realidad, la reventa se presenta como una alternativa inteligente: permite recuperar parte del gasto, generar ingresos adicionales y, al mismo tiempo, fomentar un consumo más responsable.
Cifras de GoTrendier, la app líder en compra y venta de ropa de segunda mano en México, confirman esta tendencia. Solo en octubre y noviembre de 2024, las usuarias de la plataforma lograron más de 457 mil pesos al revender 4.244 disfraces que ya no usaban. Una muestra de que la moda circular también tiene espacio en fechas como Halloween.
Para Aloma García, Country Manager de GoTrendier en México, este fenómeno refleja cómo las celebraciones también impulsan cambios en los hábitos de consumo:
“Halloween es una fecha que se vive con mucha intensidad, pero al mismo tiempo deja prendas que casi siempre se usan una sola vez. Lo interesante es ver cómo los mexicanos están transformando esa realidad: al revender disfraces no solo recuperan parte de su inversión, también contribuyen a que la moda sea más accesible y sostenible. Esa combinación entre ahorro y conciencia es lo que está marcando la diferencia”.
La tendencia demuestra que Halloween no solo mueve la economía en dulces y fiestas, sino también en la moda de segunda mano. Lo que antes quedaba olvidado en el fondo del clóset hoy representa ingresos, ahorro y un cambio de mentalidad. Una señal de que las celebraciones también pueden ser una oportunidad para repensar cómo consumimos y qué futuro le damos a lo que vestimos.
