Una coalición global de ciudades, empresas de salud e investigadores lanzó un informe que muestra cómo la acción consciente del clima puede salvar 725,000 vidas cada año y reducir los costos de atención médica en 70,000 millones de dólares, desempeñando un papel crítico en la protección de los sistemas de salud frente al estrés climático.
El documento “El caso para la acción: El poder de la prevención para apoyar la salud en un clima cambiante” revela cómo las intervenciones prácticas lideradas por ciudades pueden aliviar la presión sobre los sistemas de salud, al tiempo que generan importantes beneficios para la salud y el clima. El estudio fue desarrollado por Greater Manchester, Lagos, Ciudad de México y Río de Janeiro, el informe es dirigido por la Red de Ciudades Resilientes y el Grupo de Trabajo de Sistemas de Salud de la Sustainable Markets Initiative, con el apoyo de Bupa, Reckitt, Sanofi, Mode Economics y la Escuela de Salud Pública de Yale.
El informe advierte que el aumento de las enfermedades crónicas, el envejecimiento poblacional, los costos de atención médica en aumento y las desigualdades en salud están llevando a los sistemas de salud al límite. De hecho, para 2030 se proyecta que la mortalidad urbana por calor aumente un 45 por ciento y la atribuible a la contaminación del aire un 18 por ciento, una carga combinada superior a la de todos los tipos de cáncer.
Sin embargo, el informe ofrece esperanza: medidas de bajo costo y alto impacto podrían transformar estos resultados. Los modelos muestran que cuatro paquetes de intervenciones lideradas por ciudades podrían salvar más de 725,000 vidas al año, reducir 70,000 millones de dólares en costos de atención médica y evitar 15.6 MtCO₂e (equivalente a las emisiones anuales de Croacia) si se aplican en 11,000 ciudades a nivel mundial. Las soluciones incluyen:
Intervenciones simples de calor y calidad del aire, como la reforestación urbana, techos frescos y transporte activo, podrían reducir las muertes relacionadas en un 14–26 por ciento.
Mejoras básicas y de baja tecnología en agua, saneamiento e higiene (WASH), como dispositivos de filtración de agua en el punto de uso, podrían prevenir 166,000 muertes relacionadas con servicios WASH inseguros cada año para 2030.
Promoción de estilos de vida saludables en la vida cotidiana a través del diseño urbano y la prescripción social podría prevenir 131,000 muertes por año.
Medidas prácticas de resiliencia comunitaria, como sistemas de alerta temprana y campañas de concienciación, podrían reducir la mortalidad hasta en un 23 por ciento en algunas ciudades, y a menudo dependen de materiales simples y asequibles.
Al respecto, Kris Licht, CEO de Reckitt –corporativo participante en el estudio-, dijo que “a medida que aumenta la presión sobre los sistemas de salud globales, es más crítico que nunca llegar a las personas antes de que se conviertan en pacientes, incluyendo mediante la prevención, el autocuidado y la adaptación al clima. Este proyecto forma parte de un trabajo para avanzar en el acceso a la salud e higiene en todo el mundo, ofreciendo a las ciudades herramientas prácticas para implementar intervenciones que salvan vidas”.
