Las fiestas patrias son un momento de convivencia y un reto para el bolsillo, pues se presentan diversos gastos, desde los adornos, la comida o la música, septiembre refleja una necesidad de equilibrar la tradición con la realidad económica.

Además de ser un acto histórico y cultural, celebrar la independencia también refleja la manera en que  se maneja el dinero en comunidad. Los hábitos de gasto en septiembre revelan la capacidad para equilibrar tradición, convivencia y estabilidad económica.

Al respecto, Karla Flores, directora de Comunicación de financiera Grupo Viraal, indicó que es esencial el planear con tiempo para saber qué y cómo gastar en las fiestas patrias. “Ayuda mucho el tener un fondo de dinero festivo para que el bolsillo no sufra innecesariamente”.

La gente no debe dejarse llevar por lo festivo; se requiere gastar en cosas que si son necesarias no en aquello que solo sea útil por unas horas y repercuta en las finanzas personales, dijo.

“La disciplina en gastos es esencial. Es muy complicado pero se debe adoptar esa actitud de gastar solo lo requerido en fiestas. Por ello, las marcas del sector impulsamos la educación financiera y evitar que la gente se endeude de forma indebida”, enfatizó.

Mencionó que debe apreciarse a la tarjeta bancarias como un apoyo en compras indispensables pero no volverla una pesadilla por los pagos de interés que se llegan a acumular. Es un apoyo y no es dinero extra para gastar, es clave en entender este punto.

Cabe mencionar que por factores como la inflación y encarecimiento de los alimentos, muchas familias han optado por ajustar la manera en que celebran. De acuerdo con Kantar, 57 por ciento de los mexicanos prefiere festejar en su propio hogar, mientras que solo 15 por ciento lo hizo en restaurantes o plazas públicas. Esta decisión responde a la necesidad de controlar mejor el presupuesto, sin renunciar al festejo.

Sin embargo, celebrar en casa no es necesariamente barato. Según la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), el año pasado una noche mexicana para 10 personas costó en promedio 6 mil pesos, considerando alimentos, bebidas y adornos; es decir, alrededor de 600 pesos por invitado.

A ese gasto se suma la decoración, que, aunque no representa el mayor porcentaje del presupuesto, sí influye en la percepción de la fiesta. La Dirección General de Estudios sobre Consumo (DGEC) de Profeco reporta que 36 por ciento de los hogares reutiliza decoraciones de años anteriores, mientras que 30 por ciento planea comprar nuevas.

De acuerdo con Grupo Viraal, existen diversas recomendaciones pueden ayudarle a disfrutar sin comprometer sus finanzas como es definir un presupuesto patrio, en base a aplicar la regla 50-20-30 (50 por ciento de los ingresos a gastos esenciales, 20 por ciento a metas financieras y 30 por ciento a gastos flexibles como celebraciones).

También debe evitar adquirir créditos informales y si necesita financiamiento, busque opciones formales y transparentes que ofrezcan condiciones seguras y accesibles. Así como incluir en su planeación anual el apartar mensualmente un fondo para fechas especiales —como el 16 de septiembre, Navidad o vacaciones— reduciendo la presión del gasto.

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