El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presenta los resultados de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, donde midió el tiempo que se dedica al trabajo remunerado y no remunerado (actividades domésticas, de cuidados, comunitario, voluntario y de autoconsumo), así como a actividades personales, de estudio, de convivencia social, entre otras.
En el estado de Querétaro, se contabiliza que las diferencias en el tiempo total de trabajo entre mujeres y hombres, fue de 5.2 horas al día, que le coloca en el octavo sitio nacional, detrás de Oaxaca (8.4), Guerrero, Nayarit, Durango, Sinaloa, Michoacán y Tlaxcala.
Las entidades federativas con mayores diferencias en el tiempo total de trabajo entre mujeres y hombres fueron Oaxaca (8.4), Guerrero y Nayarit (7.1, en ambos casos). En el opuesto, la brecha fue menor en Quintana Roo (-0.4 horas) y Yucatán (-0.2 horas). Estas brechas indican que el tiempo promedio fue mayor para los hombres que para las mujeres. Tabasco tuvo una brecha de género de 0.1 horas.
El promedio semanal del tiempo total de trabajo de la población de 12 años y más fue de
59.6 horas. Las mujeres trabajaron 61.1 horas y los hombres, 58.0. La brecha de género permite observar el tiempo adicional que dedican las mujeres respecto del tiempo de los hombres. En este caso, la brecha de género es de 3.1 horas a la semana.
Con los resultados de la ENUT se analizan las diferencias en las actividades y distribución del tiempo entre mujeres y hombres a partir de grupos de edad, ubicación geográfica, condición étnica y otras características de la población.
Se detalla que la población de 12 años y más dedicó 51.6 por ciento de su tiempo total a actividades productivas no remuneradas; el restante 48.4 por ciento correspondió a actividades de trabajo para el mercado, es decir, a cambio de un pago o beneficio. Las mujeres, en comparación con los hombres, dedicaron el doble de su tiempo total de trabajo a las actividades no remuneradas (66.8 por ciento frente a 33.2 por ciento).
La participación en el trabajo no remunerado doméstico, de cuidados, comunitario y voluntario fue prácticamente universal entre hombres y mujeres: las tasas fueron de 98.9 y 97.6 por ciento, respectivamente.
En el trabajo para el mercado, la participación masculina superó a la femenina en 26.7 puntos porcentuales. En el trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, las mujeres dedicaron 21.5 horas más a la semana que los hombres. Los hombres de 12 años y más invirtieron 9.1 horas más a la semana que las mujeres en el trabajo para el mercado. Entre la población hablante de lengua indígena, esta brecha fue de 27.3 horas, y en la población que vive en localidades con menos de 10 mil habitantes, de 26.4 horas.
Las mujeres destinaron, en promedio, 16.7 horas más a la semana que los hombres al trabajo doméstico para el propio hogar. Para la población hablante de lengua indígena, la brecha fue de 23.2 horas, y para mujeres que residen en localidades menores a 10 mil habitantes, de 21.0 horas. Para la población afrodescendiente y mujeres con alguna discapacidad, las brechas resultaron en 16.4 y 13.2 horas, respectivamente.
Respecto al trabajo de cuidados, las mujeres tuvieron una tasa de participación de
6.7 puntos porcentuales más que los hombres (70.9 frente a 64.2 por ciento). A la semana, las mujeres dedicaron, en promedio, 13.6 horas, y los hombres, 8.7: la brecha fue de 4.9 horas.
Las mujeres dedicaron, en promedio, 9.4 horas más a la semana que los hombres al cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años, y 5.3 horas más en cuidados a personas con alguna enfermedad.
Al considerar el tiempo de cuidados pasivos, la brecha se amplía. Las mujeres dedicaron 33.4 horas semanales al cuidado de niñas y niños de 0 a 5 años, y los hombres,14.8 horas. En el cuidado de personas con enfermedades crónicas o discapacidad, las mujeres invirtieron 23.8 horas y los hombres, 13.1.
