Un censo reciente sobre el axolote en los humedales de Xochimilco, Ciudad de México, su único hábitat conocido, reveló que esta emblemática salamandra está en riesgo crítico de extinción debido a la contaminación, a las especies exóticas invasoras y a la pérdida de hábitat.
Liderado por el Laboratorio de Restauración Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el censo se realizó en 115 puntos dentro del Área Natural Protegida de Xochimilco — una zona de 2,522 hectáreas declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, entrelazada por canales e islas agrícolas conocidas como chinampas. Por primera vez, las y los investigadores utilizaron muestras de ADN ambiental en combinación con lances de redes tradicionales para rastrear la presencia del axolote.
Durante esta primera etapa del censo, con un tercio de los puntos de muestreo, no se lograron capturar axolotes usando redes de atarraya; sin embargo, el análisis de ADN evidenció que la especie sobrevive en canales alejados de las zonas urbanas donde el agua es de buena calidad y aún habitan peces nativos y acociles. Por otra parte, los resultados destacan el papel vital y necesario de los esfuerzos de restauración para proteger al axolote y a Xochimilco mismo.
«A diferencia de censos anteriores, esta vez incluimos ADN ambiental para entender mejor dónde sobreviven los axolotes y cómo está cambiando su hábitat», explicó el Dr. Luis Zambrano, quien dirige el Laboratorio de Restauración Ecológica de la UNAM. «Los resultados confirman lo que temíamos: la perturbación del hábitat está llevando al axolote al borde de su extinción. Su futuro y la salud de Xochimilco dependen de inversiones sostenidas en la chinampería, liderazgo local y un nuevo enfoque de vida urbana que integre a la naturaleza».
Alguna vez abundantes, los axolotes han sufrido una drástica disminución: de un estimado de 6,000 por kilómetro cuadrado en 1998, se pasó a solo 36 en 2014, el último año en que se realizó un censo.
La primera fase del censo más reciente, realizado por la UNAM en 2025, ofrece un panorama crítico y servirá de guía para futuros esfuerzos de restauración. Una segunda fase del censo comenzará en septiembre de 2025 y se extenderá hasta febrero de 2026, y se espera que complete 1,055 lanzamientos de redes para poder comparar los resultados con el censo realizado en el año 2014.
Cabe mencionar que el axolote es un símbolo global de la biodiversidad mexicana y un emblema cultural. Enfrenta amenazas crecientes debido a la mala calidad del agua, la expansión urbana y especies invasoras como la carpa y la tilapia, que compiten por alimento, refugio y zonas de reproducción, además de ser los principales depredadores de los axolotes. Además, la piel permeable y baja tolerancia a los cambios de temperatura, salinidad y alimentación de estas salamandras las hace especialmente vulnerables a la degradación ambiental de Xochimilco.
«No podemos salvar al axolote sin recuperar su hábitat», afirmó la Dra. Esther Quintero, Directora Técnica de Conservación Internacional-México. «Y también significa que debemos colaborar con las personas que viven y trabajan en estos humedales todos los días. Restaurar Xochimilco no es solo un tema científico y ecológico— se trata de reflexionar cómo vivimos en las ciudades y del poco espacio que dejamos para que la naturaleza prospere con nosotros».
Para proteger al axolote y al ecosistema de humedal en su conjunto, chinamperas y chinamperos junto a científicas y científicos están ampliando un modelo de restauración conocido como chinampa-refugio. Desarrollado por la UNAM y actualmente apoyado por Conservación Internacional.

