En un año marcado por cambios en las dinámicas laborales, el Ranking Aequales 2025 evidencia que México continúa avanzando en la construcción de entornos de trabajo más inclusivos y equitativos.
Los resultados del documento muestran un panorama alentador: 9 de cada 10 empresas participantes cuentan con políticas formales de equidad de género y diversidad, el 86 por ciento ofrece modelos híbridos de trabajo que responden a las nuevas formas de organización laboral, y el 93 por ciento dispone de procesos documentados de contratación que favorecen la transparencia y la igualdad de oportunidades. Además, más de dos tercios han ampliado sus licencias de maternidad y paternidad más allá de lo que establece la ley.
Este compromiso se extiende a la cadena de valor: el 68 por ciento ofrece formación en inclusión y equidad a empresas aliadas; el 38 por ciento incorpora la perspectiva de género en el diseño de productos o servicios; y casi la mitad considera criterios de diversidad o equidad en la evaluación de proveedores.
La medición, desarrollada por Aequales y apoyada por el Consejo de Empresas Globales, evaluó a 69 organizaciones mexicanas dentro de un universo de más de 500 compañías de 18 países de América Latina. Bajo el lema “Resistir la marea: navega la inclusión laboral con resiliencia y propósito”, la edición 2025 también refleja que aún existen áreas de oportunidad para que estas políticas se traduzcan en estrategias plenamente integradas.
Hoy, solo el 45 por ciento de las empresas mexicanas articula políticas, metas, indicadores, presupuesto y acciones en un plan integral de inclusión; apenas el 19% cuenta con una mujer al frente de la dirección general; y un 60 por ciento reporta brechas salariales superiores al 15 por ciento en niveles directivos. Reducir estas brechas, aumentar la representación de mujeres en puestos de decisión y fortalecer la transparencia son pasos clave para acelerar el impacto positivo en el ecosistema laboral del país.
“La inclusión no es una meta que se alcanza de una sola vez, sino un trabajo continuo que requiere coherencia, valentía y visión a largo plazo. Las empresas que logran mantenerla como un pilar, incluso en contextos cambiantes, son las que fortalecen su resiliencia, su capacidad de adaptación y su aporte a la sociedad”, afirmó Erika Quevedo, directora general de las Empresas Globales.
Por su parte, Alexa Gerez, directora de Consultoría en Aequales, destacó que “en México hemos visto avances claros: 9 de cada 10 empresas cuentan con políticas de equidad y diversidad. Sin embargo, persiste una brecha de impacto: los grupos sub-atendidos se benefician hasta un 25 por ciento menos porque no abordan las barreras estructurales que limitan su acceso y participación. El verdadero desafío es cerrar esta brecha, transformando las políticas en estrategias integrales que hagan de la inclusión una prioridad estratégica y un motor de valor sostenible.”
El Ranking Aequales no solo reconoce a las organizaciones con un alto nivel de madurez en sus estrategias de inclusión, sino que también ofrece una hoja de ruta para aquellas que están en proceso de fortalecimiento o dando sus primeros pasos. A través de datos, buenas prácticas y tendencias regionales, impulsa que más empresas avancen hacia entornos laborales justos, inclusivos y preparados para responder a las demandas de un mercado en constante transformación.
En este contexto, las Empresas Globales reafirman que la diversidad, la equidad y la inclusión laborales no son únicamente principios éticos, sino una ventaja competitiva y una herramienta para la sostenibilidad a largo plazo. Las 60 empresas que integran el Consejo, líderes en más de 20 sectores, representan el 40 por ciento de la inversión extranjera directa, generan el 10 por ciento del PIB nacional, fomentan cadenas de proveeduría en todo el país, han invertido y trabajado en México por décadas —en algunos casos por más de un siglo— y generan empleo y prosperidad para más de 8 millones de personas. Este compromiso con el país se refleja no solo en sus resultados económicos, sino en su capacidad de impulsar cambios positivos en las comunidades y cadenas de valor.

