- Las empresas pagaron más de 520 mil millones de pesos por siniestros: AMIS
- Representa un 4.6 por ciento del PIB nacional los costos asociados a la degradación ambiental: Semarnat
El cambio climático ya no es un fenómeno lejano; en México, sus efectos son palpables: lluvias descontroladas, sequías prolongadas, escasez de agua, temperaturas récord, incendios incontrolables y ecosistemas deteriorados. En esta temporada de lluvias y huracanes, donde buena parte del país padece de inundaciones y amplías perdidas económicas se evidencia la mínima cultura de asegurar los bienes de los micro y pequeños empresarios de la nación.
“Más de 80 por ciento de las empresas de todo tipo en México están expuestas a sufrir un daño o pérdida total en su estructura, lo que significa, por un lado, el quebranto total o parcial del patrimonio del empresario, y, por el otro, la suspensión o pérdida permanente de la fuente de trabajo de quienes laboran en ese negocio”, advirtió, Gerardo López Becerra, presidente del Consejo para el Desarrollo del Comercio en Pequeño y la Empresa Familiar (CONCOMERCIO). Por ello, exhortó a las micro, pequeñas y medianas empresas del país (Pymes) realizar un esfuerzo económico para contratar algún tipo de seguro patrimonial que los proteja en caso de un siniestro, pues hoy en día menos de dos de cada 10 negocios en el país tienen contratado algún tipo de cobertura.
En ese sentido, precisó que entidades federativas como la Ciudad de México, Guerrero, Jalisco, Quintana Roo, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Yucatán, Chiapas, Michoacán, Estado de México, Querétaro, Baja California Sur y Tabasco son altamente susceptibles a algún fenómeno natural, ya sea sequía e inundaciones –en ciertas partes de su orografía-. En dichas regiones se localizan, al menos, la mitad de los 5.5 millones de negocios de todos los tamaños que existen en el país.
Sin embargo, alertó que menos de una quinta parte de esas 5.5 millones de empresas de todo tipo tienen contratado algún tipo de seguro, lo que evidencia la gran vulnerabilidad en que encuentran no sólo los propietarios del negocio, sino también los millones de personas que laboran en esos proyectos y que podrían perder su trabajo en caso de algún siniestro. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), tan sólo en 2024 las empresas del sector pagaron más de 520 mil millones de pesos por siniestros, es decir, 60 millones de pesos cada minuto.
Entre enero y octubre de 2025, las aseguradoras han cubierto cerca de 8,004 millones de pesos para cubrir siniestros relacionados con riesgos hidrometeorológicos, lo que representa un incremento de 21 por ciento frente a todo el 2024. Tan solo en las lluvias del 07 al 11 de octubre se han registrado, hasta ahora, poco menos de 4 mil 500 millones de pesos, según cifras de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS). El crecimiento en la cantidad de bienes asegurados, y la severidad en las lluvias registradas son las razones que están detrás del alza que se ha visto en 2025 en el impacto de los daños por fenómenos hidrometeorológicos.
Veracruz es el estado donde ocurren más desastres y al que se destina más presupuesto para atender a damnificados; sin embargo, durante los últimos seis años lo asignado del Fondo de Desastres Naturales para atender a damnificados e infraestructura dañada por lluvias e inundaciones representó la mitad de la cifra en que fueron calculadas las pérdidas. Expertos llaman a redoblar las acciones de prevención.
Cada vez que un sismo u otro fenómeno natural sacude a México, las industrias enfrentan un desafío que va mucho más allá de las alarmas: volver a operar con seguridad y rapidez. En promedio, las empresas manufactureras y de servicios críticos tardan entre 24 y 72 horas en restablecer sus operaciones, dependiendo de la magnitud del evento, la infraestructura afectada y la disponibilidad de protocolos de respuesta.
De acuerdo con estimaciones de cámaras empresariales, un paro total de operaciones en plantas industriales puede implicar pérdidas diarias que superan los 100 millones de pesos, considerando interrupciones en producción, daños logísticos y costos laborales. Durante los últimos seis años, los desastres por lluvias e inundaciones en esa entidad ocasionaron la muerte de al menos 107 personas, sin contar las 32 ocurridas durante las últimas dos semanas, con las que suman 139. Además que según la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), apenas 7 por ciento de las viviendas están protegidas contra este tipo de riesgos.
Por ello, dijo que si bien la gran mayoría de las empresas en México sufre hoy en día estrés financiero por causas como la crisis económica y la inseguridad, es urgente que los negocios hagan un sacrificio, aun mayor, para lograr contratar algún tipo de seguro, pues la intensidad y presencia de fenómenos naturales como huracanes y lluvias parece que van en ascenso.
“En los últimos años hemos visto como los huracanes, por ejemplo, pueden escalar de categoría en cuestión de horas; un ejemplo son Otis y Erik; a casi un año de Otis, cientos de negocios en Acapulco todavía no pueden reabrir o regresar a la normalidad, por ello, invitamos, por un lado, a las aseguradoras ofrecer paquetes accesibles para las empresas pymes y, por otro lado, exhortamos a los empresarios acercarse a las aseguradores para encontrar alguna alternativa; es claro que el cambio climático también está amenazando a las PYMES en México”, externó.
Cabe mencionar que, según el Banco Mundial, alrededor del 40 por ciento del territorio mexicano está expuesto a riesgos naturales, como el caso de sequias, sismos, inundaciones, incendios y huracanes. En términos económicos, de acuerdo con la institución financiera, el 68 por ciento de la población y el 74 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), son susceptibles a sufrir daños por algún tipo de esos desastres.
Los desastres naturales causan hasta 2.3 billones de dólares en pérdidas económicas reales, diez veces más de lo que se calcula como costes directos por los efectos multiplicadores que tienen y los daños que provocan a los ecosistemas, revela un informe producido por Naciones Unidas.
Por su parte, Gabriel Sánchez, director general adjunto de GMX Seguros, señaló que existe un sistema de cobertura que se conoce como fenómenos hidrometeorológicos, que cubre todo lo que tiene que ver con daños provocados por huracanes, inundaciones, marejadas, etc. Estas se ofrecen para todo tipo de giros como casa habitación, PyMEs, oficinas, dependencias gubernamentales, industria, etc.
Aceptó que mercado para seguros climáticos es muy amplio; sin embargo, desafortunadamente, la penetración en sectores como PyME y casa habitación es muy baja. “Tenemos mucho por hacer: el seguro es un estupendo instrumento financiero que te protege en momentos críticos. Definitivamente casi todas las grandes empresas cuentan con seguro; las dependencias de gobierno, por normatividad, también”.
Detalló que la gente común (no empresario), quitando los créditos hipotecarios, que por contrato están obligados a contratar un seguro, la penetración en hogar en México es menor al 5 por ciento. “En el caso de nuestra empresa aprecia que las entidades con más cultura de adoptar seguros en hotelería, es la Riviera Maya y la península de Baja California tienen un porcentaje alto de aseguramiento.

En casa habitación, podrían ser los estados más expuestos a riesgos catastróficos, como la CDMX, pero a cierto nivel socioeconómico. En el caso de Querétaro, existen seguros para sequías, pero van enfocados al tema agrícola.
Puntualizó que es un mito que los seguros ante desastres naturales son inalcanzables para un hogar; dada la amplitud de coberturas que se ofrecen en el seguro de casa habitación, es barato. Por ejemplo, una casa habitación con un valor de 2 millones de pesos en CDMX, donde el riesgo de terremoto es alto y cada vez vemos mayores problemas de inundaciones, debe pagar una prima anual de 3 mil pesos, lo que nos arroja menos de 9 pesos diarios.
La multitud de coberturas es grande: cubren el inmueble y contenidos ante riesgos como incendio, explosión, riesgos hidrometeorológicos, terremoto y erupción volcánica; asimismo, la responsabilidad civil del titular y sus dependientes, el equipo electrónico de casa, el robo dentro y fuera del hogar, la rotura de cristales, etc.
“Aunque, desafortunadamente, es una realidad que no existe una cultura de los seguros a nival nacional, no la que nos gustaría. El seguro es un instrumento financiero muy importante y, así como recibimos pláticas de educación financiera, es relevante incluir pláticas de la importancia de contar con un seguro y como industria de este sector, se debe buscar la manera de concientizar a la población, pero también a las autoridades, para juntos incrementar la cultura del seguro.
Ahondó que un complemento a los aseguramientos ante daños por fenómenos naturales son los seguros de Responsabilidad Ambiental, otro rubro de gran necesidad que se requiere adoptar en los sectores privados del país, pues los efectos de la operación de las empresas en el entorno natural también se pueden diferenciar por sus consecuencias: negativas o positivas, directas o indirectas, acumulativas, sinérgicas, residuales, temporales o permanentes, reversibles o continuas. Un ejemplo de estos eventos son los derrames petroleros, que pueden costar millones de dólares e incontables pérdidas para las empresas y, sobre todo, para el ecosistema.
Indicó que ante la complejidad de los impactos ambientales, surge el concepto de Responsabilidad Ambiental, que define la obligación de los sujetos responsables de prevenir y reparar los daños ocasionados por sus actividades.
Esta cobertura es necesaria para las empresas que por su actividad puedan causar contaminación al medio ambiente; que manejan o generan materiales y/o residuos peligrosos; o que tienen una obligación legal y/o contractual con las autoridades o sus clientes. En este sentido, la adquisición de estos seguros debe ser un complemento al desarrollo de un plan de atención a emergencias y/o contingencias ambientales, así como del estricto cumplimiento de las leyes y normas de esta índole.
En adición a su enfoque ambiental, estos seguros contribuyen a la sostenibilidad y el patrimonio empresarial, ya que otorgan un blindaje financiero ante posibles eventos que pudieran comprometer la continuidad del negocio, no sólo en términos operativos, sino reputacionales. Además, al requerir de una evaluación previa de los riesgos que tiene una compañía, también facilitan la mejora de estos.
Según las cifras de los reportes anuales sobre el impacto socioeconómico de los principales desastres ocurridos en México del Cenapred, de 2019 a 2024, el costo de los desastres por lluvias e inundaciones suma más de 8,041 millones de pesos a precios corrientes anuales. Destacan los años 2024, cuando el costo de los daños fue calculado en 2,820 millones de pesos; 2022, cuando se cuantificaron en 2,599 millones y 2020, cuando fueron de 1,413 millones.
MEXICANOS SIN PLANES FUTUROS PARA CONTRATAR SEGUROS ANTE DESASTRES
El 55 por ciento de los mexicanos consideró que el país no está preparado para enfrentar la temporada de huracanes, reveló la encuesta sobre la Temporada de Huracanes, de la agencia de investigación Research Land.
Por su ubicación geográfica, México está expuesto a huracanes e inundaciones, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es uno de los 10 países con mayor riesgo a estos desastres.
Sin embargo, únicamente 8 de cada 100 mexicanos considera que contratar un seguro contra desastres naturales es el mecanismo de protección ante hechos relacionados con la naturaleza, reveló la encuesta sobre el Impacto de las lluvias y huracanes en México, de Research Land.
Este estudio también indicó que la opción más viable para protegerse es seguir las recomendaciones de las autoridades, con 62 por ciento; en tanto, el 15 por ciento afirmó que lo mejor es tener un plan de acción en caso de desastre que incluya refugio, botiquín y resguardo de documentos; mientras que 8 por ciento consideró que lo ideal es “preparar la casa” cubriendo puertas y ventanas; finalmente, el 7 por ciento mencionó que el gobierno debe garantizar construcciones seguras.
Este estudio también expuso que las razones son debido a que no hay cultura de prevención entre la población (55 por ciento), el 30 por ciento expuso que el gobierno no apoya o no hay presupuesto, el 18 por ciento aseguró que es debido a la ineficiencia en la infraestructura y 10 por ciento argumentó que es por las afectaciones mismas (por ejemplo, pérdidas materiales y humanas).
“Esta encuesta la realizamos en los estados que registran mayor cantidad de lluvias y preguntamos acerca de las afectaciones que tuvieron los mexicanos en 2024. La entidad con mayor impacto es Guerrero con el 63.64 por ciento, le siguen Chiapas y Oaxaca con el 50 por ciento cada uno, después Tabasco con el 46.15 por ciento, Jalisco con el 25.64 por ciento y finalmente Veracruz con el 21.74 por ciento”, expuso Pablo Levy, director general de Research Land.
De acuerdo con la encuesta, el 33 por ciento dijo que el tráfico por inundaciones en las calles, el 18 por ciento comentó que las filtraciones y/o inundaciones en su casa o negocio, 9 por ciento expuso que el desbordamiento de ríos y/o presas, y el 7 por ciento recordó que pérdidas materiales como autos, artículos del hogar o partes de su casa / negocio.
La encuesta ahondó en el impacto financiero de las lluvias e inundaciones en la vida de las personas. Así, el daño económico leve es el que registra mayor porcentaje, con un promedio nacional de 32.56 por ciento. No obstante, en Veracruz el 80 por ciento de los encuestados sufrió alguna consecuencia en su bolsillo, le siguen Oaxaca (53 por ciento) y Guerrero (42.84 por ciento).
INVERTIR EN SEGUROS DEBE SER UNA PRIORIDAD PARA LAS EMPRESAS
Ante los diferentes desafíos económicos, sociales y climáticos que enfrentan las empresas en la actualidad, Lockton México considera importante que las compañías estén protegidas frente a posibles riesgos. Sin embargo, la penetración del seguro en México es muy limitada, ya que de 5.4 millones de empresas, solo alrededor del 20 por ciento de las empresas (cifras INEGI), cuentan con algún tipo de seguro.
Asimismo, a nivel internacional, la inversión en seguros como porcentaje del PIB, México solo representa el (3.2 por ciento), estando muy por debajo de Chile (4.1 por ciento) y Brasil (5 por ciento) y del promedio de la OCDE del (9.3 por ciento), lo cual subraya el potencial de negocio y la necesidad de concientización y asesoramiento en gestión de riesgos y seguros.
De manera local, la Confederación de Cámaras Industriales (CONCAMIN) señala a la inseguridad, los desastres naturales y las variaciones en la política gubernamental como los principales riesgos a los que están expuestos las empresas mexicanas, con posibles consecuencias financieras, reputacionales y operativas. Por lo que los seguros se vuelven fundamentales para resarcir los daños.
Por lo anterior, “es importante contar con un enfoque estratégico y táctico para la administración de seguros y riesgos, y por esta razón, la elección de un consultor especializado es un componente clave y esencial para el éxito sostenible de cualquier empresa”, señaló Bernardo Arroyo CEO de Lockton México.
Algunas de las ventajas de utilizar un consultor de seguros y riesgos, son que poseen un conocimiento profundo de las tendencias y desafíos locales y globales, lo cual garantiza el acceso a esquemas de aseguramiento adaptados a su realidad operativa, capacidad de negociación con las aseguradoras que garanticen condiciones adecuadas y adaptadas a las necesidades específicas de cada cliente, análisis detallado de las operaciones de la empresa, identificando riesgos específicos y diseño de estrategias personalizadas para mitigarlos, entre otros.
CONSTRUIR CIUDADES RESILIENTES: UNA PRIORIDAD ANTE RIESGOS CLIMÁTICOS
Datos del Banco Mundial indican que cerca del 70 por ciento de los mexicanos está expuesto a algún tipo de riesgo natural, como pueden ser sismos, lluvias, inundaciones o heladas. Este contexto invita a crear mayor conciencia sobre los riesgos a los que está expuesto México. De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción de Riesgo de Desastres, entre 2010 y 2020 la cantidad de personas afectadas por siniestros aumentó 70 por ciento. Es decir, cada vez hay mayor exposición a los distintos tipos de riesgo.
SEGUROS ANTE LA CONTAMINACIÓN
Pese a ese negro panorama de falta de cultura de seguros ante desastres climáticos, se dio a conocer que los seguros ambientales ante la contaminación, a nivel nacional registra un alza del 6 por ciento anual, siendo los sectores de energía manufactura, construcción, transporte y minería, los que lideran la adopción de estos instrumentos de protección de los bienes empresariales.
A esta situación se suma la contaminación generada por actividades industriales, que, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), representa cerca del 4.6 por ciento del PIB nacional en costos asociados a la degradación ambiental.
La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) reveló que solo en 2015 se emitieron más de 183 millones de toneladas de contaminantes al aire, agua y suelo. Estos datos nos confrontan con una verdad urgente: las empresas tienen un rol decisivo que asumir para mitigar su impacto ambiental.
Ante este panorama, la consultora Eikos enfatiza que el Seguro de Responsabilidad Civil Ambiental (SRCA) se presenta como una herramienta indispensable para las empresas.
Este seguro es una póliza que cubre los daños que una empresa pueda ocasionar al medio ambiente debido a su operación, incluyendo contaminación de aire, agua, suelo y afectaciones a la biodiversidad, minimizando impactos negativos y contribuyendo a la restauración de los ecosistemas afectados.
Se informó que un Seguro de Riesgo Ambiental es contratado principalmente por empresas cuyas operaciones representan un alto potencial de impacto ambiental. Entre ellas se encuentran centros de acopio, compañías manufactureras, electrónicas, médicas, metal-mecánicas, de autopartes y textiles. También lo adoptan industrias como la de plásticos, alimenticia, hotelera, así como rellenos sanitarios, terminales portuarias, portafolios de bienes raíces y empresas dedicadas al manejo de hidrocarburos.

El mercado global de seguros de responsabilidad ambiental está en crecimiento, con una tasa anual compuesta superior al 6 por ciento proyectada entre 2023 y 2030, reflejando el aumento de regulaciones ambientales y la creciente exigencia social hacia prácticas empresariales responsables.
“Los accidentes ambientales pueden ocurrir en cualquier momento, y un solo siniestro puede generar daños irreparables tanto al entorno como a la imagen de una empresa. Contar con un seguro de responsabilidad ambiental no solo permite responder de forma efectiva ante una emergencia, también es una muestra clara del compromiso empresarial con la sostenibilidad, el cumplimiento regulatorio y la prevención de crisis reputacionales que podrían afectar la continuidad del negocio,” señaló Alicia Martínez, subdirectora de Daños, Autos y Fianzas de Eikos.
LA CRISIS AMBIENTAL EXIGIRA MÁS SEGUROS CLIMÁTICOS A FUTURO CERCANO
De acuerdo a la ONU, México se ubica dentro de las 10 principales pérdidas económicas en 2024, se encuentran países como Estados Unidos, Cuba, Japón, España, China, El caribe y Canadá; con inundaciones, sequías, terremotos y huracanes. A nivel global, se estima que los daños ambientales significaron 368 mil millones de dólares en pérdidas.
Sin embargo, los desastres naturales causan hasta 2.3 billones de dólares en pérdidas económicas reales, diez veces más de lo que se calcula como costes directos por los efectos multiplicadores que tienen y los daños que provocan a los ecosistemas, revela un informe de Naciones Unidas
Por su parte, el Programa de Investigación en Cambio Climático de la UNAM publica un estudio sobre el aumento de la temperatura de México y el planeta, que en 2025 está a punto de rebasar los 1.5 grados que pondrían en un mayor problema climático más grande del que de por sí ese aumento ya significa y se presentarán más afectaciones a las ciudades, incendios forestales, pérdida de biodiversidad, etc., detonando la necesidad de más uso de seguros climáticos.
Por su parte las ciudades del centro del país, como Querétaro, sufren estrés hídrico y comienzan a padecer algo que no se asocia al cambio climático y es la isla de calor urbana, causada por las construcciones, los materiales que se emplean y la falta de áreas verdes.
Otros daños ambientales que padece México, es ocupar el quinto lugar mundial en ritmo de deforestación, perdiendo cerca de 500,000 hectáreas de bosques cada año.
Mientras que en manejo de residuos sigue siendo muy deficiente y sólo el 10 por ciento de la basura en México se recicla. Más de 40,000 toneladas diarias de basura terminan en rellenos sanitarios no controlados.
La industria aseguradora es clave en el desarrollo sostenible frente a diversos fenómenos globales, como el cambio climático, pues más allá de proporcionar resiliencia financiera en caso de desastres, tiene el papel estratégico de promover acciones que prevengan y reduzcan los efectos negativos de eventos de la naturaleza que se han visto potencializados por el cambio climático.
Por ello, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) afirma que el sector asegurador puede impulsar la sostenibilidad social y ambiental frente a las vulnerabilidades y riesgos que afrontan comunidades y ciudades.
Actualmente, existe una urgencia por convertir a las nuevas economías en modelos sostenibles que contribuyan a mitigar el impacto ambiental derivado de las actividades sociales. A nivel internacional, es reconocido que los seguros tienen una posición única que puede contribuir a este cambio, pues ya se observa que el sector asegurador tiene como principal herramienta las propias pólizas de seguros, que deben tener en cuenta los riesgos climáticos y ambientales.
Tan solo en 2023 hubo 142 catástrofes que potencialmente estaban relacionadas con el cambio climático, advirtió Swiss Re Institute, que causaron daños asegurados por 280 billones de dólares. Los expertos indican que con base en esta tendencia las pérdidas podrían aumentar entre un 5 y 7 por ciento anualmente.
El sector asegurador es el tercer inversionista institucional más importante del país con 553.6 billones de pesos en sumas aseguradas, que representan 17 veces el Producto Interno Bruto (PIB). Bajo esa visión al adoptar estrategias socialmente responsables y sostenibles, contribuyen al desarrollo de empresas y proyectos que promuevan la transición hacia una economía sostenible.
La industria también está adaptándose a los desafíos que ha impuesto la tecnología y desarrolla productos innovadores que incentivan la adopción de prácticas más sostenibles.
FEDERACIÓN Y LOS SEGUROS A LA NACIÓN
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) afirmó que México cuenta con una estrategia integral de riesgos con la que nuestro país está asegurado por al menos 34,311 millones de pesos contra desastres naturales, esto en sustitución del ya extinto Fonden.
Héctor Santana Suárez, titular de la unidad de Seguros, Pensiones y Seguridad Social de la SHCP, adelantó que en el mes de septiembre se renovará el seguro para catástrofes por 5,000 millones de pesos mediante una licitación pública.
En primer lugar, declaró que, están los cuatro bonos para catástrofes por 595 millones de dólares (mdd) o 16,311 millones de pesos, los cuales son para eventos de mayor severidad.
Dos de esos bonos son para sismos (uno para terremotos de baja frecuencia por 225 millones de dólares y otro para terremotos de alta frecuencia con 75 mdd) y los otros dos son para huracanes (uno por 125 millones de dólares en el océano Atlántico y otro de 175 mdd en el océano Pacífico).
Luego está el seguro para catástrofes, que se activa con eventos de menor severidad, con cobertura por 5,000 millones de pesos. Este es el seguro que se va a renovar mediante licitación próximamente.
La línea presupuestal para la atención de catástrofes por 18,000 millones de pesos aprobada en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2025, la cual solo se transfiere a dependencias y ejecutores de protección civil a partir de una declaración de desastre y bajo lineamientos de la Secretaría de Hacienda.

LOS SINIESTROS MÁS COSTOSOS QUE HAN IMPACTADO EN MÉXICO
Pandemia de COVID-19
De acuerdo con los registros de la AMIS, la pandemia de COVID-19 se consolida como el siniestro más costoso en la historia de México. Hasta marzo de 2025, la estimación de indemnizaciones alcanza los 3,065 millones de dólares.
Huracán Wilma
En octubre de 2005, el huracán Wilma, catalogado como categoría 5 y el huracán más intenso registrado en el Atlántico, provocó efectos devastadores en la península de Yucatán, Cuba y el sur de Florida. La AMIS reporta que este evento generó costos asegurados por 2,827 millones de dólares.
Huracán Otis
El huracán Otis, el decimoquinto ciclón tropical de la temporada del Pacífico en 2023, si bien de dimensiones reducidas, demostró una extraordinaria potencia y capacidad destructiva. Se considera el ciclón más fuerte que ha tocado tierra en las costas del pacífico mexicano como huracán de categoría 5. La industria aseguradora estima los pagos en 2,099 millones de dólares hasta el 16 de mayo de 2025.
Huracán Odile
Septiembre de 2014 marcó la llegada del huracán Odile, uno de los dos ciclones más intensos en impactar la península de Baja California. Este fenómeno alcanzó la categoría 4 con vientos de 215 kilómetros por hora antes de tocar tierra cerca de Cabo San Lucas como categoría 3. Las aseguradoras pagaron aproximadamente 1,521 millones de dólares por este siniestro.
Sismo del 19 de septiembre de 2017
El terremoto de Puebla, ocurrido el 19 de septiembre de 2017 con una magnitud de 7.1 y epicentro a 8 km al noroeste de Chiautla de Tapia, Puebla, generó indemnizaciones por 1,518 millones de dólares, según la AMIS.
