Luego de cuatro días desde el inicio de la ronda final de negociaciones del Tratado Global de Plásticos, no vamos por buen camino para lograr un tratado que proteja a las personas y la naturaleza. Ya basta; algo tiene que cambiar. Nos unimos a las voces de recicladores, comunidades en primera línea, científicos, profesionales de la salud, niñas, niños y jóvenes, mujeres, empresas y organizaciones no gubernamentales de todo el mundo para exigir a los gobiernos que actúen. Corrijan el proceso, cumplan su promesa y concreten un tratado significativo para poner fin a la contaminación por plásticos.
“El Tratado Global de Plásticos debe permitir un proceso de toma de decisiones eficaz”, afirma Merrisa Naidoo, coordinadora del Programa de Plásticos de GAIA África. “Para evitar que las negociaciones de buena fe no lleguen a nada, los negociadores deben actuar con valentía y no ceder, exigiendo una votación mayoritaria cuando no se pueda alcanzar consenso. Si seguimos estancados en el consenso, cambiamos el progreso por parálisis”.
Después de cinco rondas de negociaciones en dos años, y una nueva actuación de obstrucción por parte de un grupo minoritario de países en los últimos cuatro días, las tensiones han llegado a un punto crítico. La sesión plenaria de balance está programada para el sábado 9 de agosto de 2025, donde las co-presidencias informarán sobre los avances –o la falta de ellos– logrados hasta ahora. Esta será la oportunidad para que los países con mayor ambición rompan finalmente el estancamiento del consenso y soliciten una votación.
Rafael Eudes, de Aliança Resíduo Zero Brasil señala, “Es hora de utilizar herramientas de decisión que permitan avanzar a los países dispuestos, en lugar de dejar que unos pocos hagan girar las negociaciones en círculos”. “Un tratado sólido con respaldo mayoritario es mejor que uno débil que solo complace a unos pocos. Los gobiernos deben escuchar la demanda urgente de ambición por parte de la sociedad civil: la credibilidad del multilateralismo y el futuro del planeta están en juego”.
Si bien las negociaciones internacionales deben aspirar al consenso, un pequeño grupo de países “afines” (principalmente petroestados) ha bloqueado los avances en cada ronda del INC, negándose a transar en su oposición a las propuestas ambiciosas respaldadas por la mayoría de los Estados Miembros, e insistiendo en alcanzar consenso a toda costa, a pesar de que las Reglas de Procedimiento permiten la votación por mayoría cuando no se logra consenso.
Votar es democracia. Las disposiciones para votar son una herramienta esencial de negociación que puede ayudar a traer a la mesa a las partes más obstruccionistas. Convocar una votación es un procedimiento habitual que ha permitido avances en otros tratados internacionales.
“Las delegaciones deben cumplir con su promesa, una promesa en la que han confiado las comunidades de mi país, Camerún, desde la Resolución 5/14 de la UNEA”, afirma Olivia Mah Tamon, de FEDEV. “No cumplir con esta promesa de poner fin a la contaminación por plásticos seguirá afectando a comunidades vulnerables en todo el mundo”.
El mal funcionamiento y el retraso impulsado por las grandes petroleras y los petroestados han paralizado el progreso en muchas cuestiones ambientales, especialmente en el ámbito climático. El protocolo no debe interponerse entre el mundo y un tratado sólido de plásticos. Este es el momento de actuar con valentía y rescatar el multilateralismo de las mayorías frente a las fuerzas destructivas de unos pocos.
“Negociar es difícil, ya que cada país llega con una realidad distinta. Pero los países deben alinearse con el objetivo común de proteger la salud del ambiente y de las personas. Las ganancias no deben anteponerse a la humanidad”, afirma Nalini Shekar, de Hasiru Dala.
