Se dio a conocer el lanzamiento de la novela “Vimos casas hundirse”, de editorial Tusquets, la primer publicación de Yol Segura, una de las voces más propositivas de la poesía contemporánea. En esta novela el agua es más que un elemento: es la amenaza, la pérdida, pero también el cuerpo desbordado de I, (como le gusta ser designada Irene, la protagonista de la historia) quien regresa a la casa familiar, la cual se inundó, para ayudar a su madre con la limpieza. Ese regreso desata una cadena de rememoraciones que entrelazan su infancia marcada por la construcción de la presa hidroeléctrica en Zimapán, Querétaro y el descubrimiento de su identidad.
Con una narrativa delicada y potente, la escritora Yol Segura da forma a una historia que explora las cicatrices del territorio atravesado por el neoliberalismo, el deseo de progreso que se ve empañado por la corrupción y las malas decisiones de un gobierno, el machismo y la violencia que se impone a las infancias por un deber ser que I no logra cumplir.
Describe como en medio del lodo y el derrumbe, literal y metafórico, la protagonista emprende una reconstrucción de su identidad. Lo cual, convierte a esta novela en una narrativa del retorno a los afectos fuera de norma y la constante sensación de no pertenecer en un mundo que, una y otra vez, se viene abajo.
La voz que guía la novela cuestiona los moldes familiares, de género y afectivos, y encuentra en la disidencia —en el deseo incómodo, en lo que no encaja— una forma posible de estar en el mundo. La construcción de la presa hidroeléctrica que hunde un pueblo entero es también una imagen del poder que desborda, que marca los cuerpos, deshace vínculos y desordena la memoria.
La novela construye un mapa del cuerpo que, como la casa familiar, se ha agrietado con el tiempo. La madre de I la llama para que ayude en la limpieza después de la inundación. Esa limpieza trae consigo una vuelta al pasado a partir de artefactos de la memoria: fotografías, objetos atesorados y el hogar mismo, “una casa lista pero que se siente a punto de suceder, sin imperfecciones porque todavía no tiene a nadie adentro”, cita la novela.
En un recorrido guiado por I que hace mucho dejó de ser Irene, permite apreciar el inicio de una familia: papá y mamá maestros que decidieron intentar crear una familia en una época donde el progreso trajo destrucción y los sueños no se cumplieron, donde los ahorros del banco se fueron y el futuro jamás logró ser tan luminoso como se soñó. De esta manera, la protagonista que pasa de una niña descubriendo la amistad y el deseo sabiéndose extraña consigo misma y a la par se ve a I siendo una adulta joven intentando sobrevivir al mundo capitalista, siendo sostenida, una vez más, por la amistad.
La protagonista I recuerda su niñez mientras recorre la casa de su infancia. A su madre “esta limpieza quizá le sirve para deshacerse de todo lo que no llegó a ser, de todo lo que querían y que cuando tuvieron no resultó como imaginaban. A lo mejor por eso se tardó tantos años en empezar. Y una vez que se empieza no hay vuelta atrás.
Gracias a la reordenación se puede apreciar a los años noventa y su hogar: una vivienda social construida para los maestros, la cual es el escenario donde los cambios de una época, las crisis económicas y la insatisfacción de una generación, se visualizan en una realidad muy particular.
También se nos muestra cómo el destino de los niños de esa comunidad parece trazado desde el nacimiento: los hombres migran a Estados Unidos porque el campo ya no alcanza, y las mujeres, muchas veces embarazadas antes de la mayoría de edad, permanecen cuidando las parcelas, las casas y esperando a maridos que, con suerte, regresan una vez al año. La única salida posible es irse, como lo hace I, en busca de un futuro mejor, o al menos, distinto.
La novela se caracteriza por su lenguaje directo que, sin perder fuerza poética, golpea con crudeza. Es un libro sobre el desbordamiento de la vida misma y el descubrir quienes somos, es decir, quienes realmente somos.
La escritora es doctora en Letras latinoamericanas por la UNAM. Estudió Guion en el Centro de Capacitación Cinematográfica y ha sido galardonada como Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín (2018) y Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes (2017), sus poemas, artículos y ensayos han sido publicados en diversos medios y antologías.
Entre sus obras complementarias se encuentran los títulos: de per/so/na (2020), serie de circunstancias posibles en torno a una mujer mexicana de clase trabajadora (2021) y ya nada va a embestirnos esta noche (2024).
