Enfermedades neurológicas como la Esclerosis Múltiple pueden iniciar con cambios sutiles en la cognición, y muchas veces pasan desapercibidas. Detectarlos a tiempo puede marcar la diferencia.
Aunque solemos asociar la salud cerebral con la memoria o la movilidad, a menudo los primeros signos de que algo no está bien son menos evidentes. Alteraciones cognitivas como dificultad para concentrarse, pensar con menor claridad o no poder encontrar las palabras adecuadas para comunicarse, pueden ser señales tempranas de problemas en el funcionamiento del sistema nervioso central.
En el marco del Día Mundial del Cerebro, que se conmemora cada 22 de julio, especialistas hacen un llamado a poner atención a estas señales tempranas, muchas veces invisibles, pero que impactan la vida diaria de quienes las experimentan.
“Cuando una persona empieza a sentirse más lenta al pensar, se distrae con facilidad o le cuesta tomar decisiones simples, es importante no minimizarlo. En algunos casos, puede tratarse de manifestaciones tempranas de una condición neurológica como la Esclerosis Múltiple”, señala la Dra. Verónica Rivas, Neuróloga especialista en Esclerosis Múltiple.
La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune que afecta al cerebro y la médula espinal. Se estima que entre el 40% y 65% de las personas con EM presentan algún grado de afectación cognitiva, que puede ir desde manifestaciones leves hasta dificultades que interfieren con el trabajo o las relaciones personales. Estos cambios suelen avanzar lentamente y no siempre están relacionados con la discapacidad física visible.
Entre las manifestaciones cognitivas más frecuentes se encuentran:
Lentitud en el procesamiento de información
Dificultad para planear o tomar decisiones
Problemas para recordar información reciente
Falta de concentración
Dificultades con el lenguaje, como no encontrar las palabras adecuadas para comunicar algo
“Muchas veces son los familiares o compañeros quienes notan estos cambios antes que la propia persona que vive con Esclerosis Múltiple. Por eso, es fundamental promover la conciencia sobre la salud cognitiva como parte integral del cuidado del cerebro”, añade la Dra. Rivas.
Un diagnóstico temprano y una evaluación neurológica adecuada pueden ayudar a diseñar estrategias personalizadas que incluyan rehabilitación cognitiva, apoyo emocional y adaptaciones en la vida diaria en caso de ser necesario.
La Organización Mundial de la Salud destaca que preservar la salud cerebral requiere acciones preventivas, acceso al diagnóstico oportuno y entornos empáticos. En ese sentido, el Día Mundial del Cerebro es una oportunidad para fomentar el diálogo, reducir barreras y recordar que el cerebro no solo se cuida con ejercicio y alimentación, sino también prestando atención a lo que pensamos, sentimos… y olvidamos.
