En Ciudad de México, los espacios verdes están dominados por plantas ornamentales foráneas, elegidas por su apariencia y rápida comercialización. Esta preferencia ha desplazado casi por completo a la flora nativa del Valle de México, fundamental para mantener la biodiversidad, mejorar la infiltración del agua y conservar los suelos.
La mayoría de los viveros priorizan plantas vistosas y de rápido crecimiento, sin considerar su adaptación al clima, suelo y condiciones ambientales de la capital. En consecuencia, las plantas nativas —especies autóctonas esenciales para la polinización, regulación hídrica y equilibrio ecológico— son difíciles de conseguir y poco valoradas.
Este desajuste entre la oferta comercial y las necesidades ecológicas genera espacios verdes insostenibles que requieren riego excesivo, mantenimiento constante y presentan altas tasas de mortalidad. A pesar de esto, las especies no adaptadas continúan dominando desarrollos inmobiliarios, parques públicos, camellones y jardines residenciales.
“La mayoría de los proyectos de paisajismo emplean plantas inapropiadas, ignorando las condiciones reales del entorno”, señala Octavio López, director general de Nación Verde, organización dedicada a la restauración ecológica. Esta práctica contribuye a la pérdida de biodiversidad y desperdicia recursos públicos y privados en riego y mantenimiento innecesarios.
La ausencia de flora nativa responde a la falta de regulación específica, desconocimiento técnico, limitada oferta en viveros y escasa educación ambiental. Este modelo de jardinería, dependiente de insumos constantes como agua y fertilizantes, aporta poco a la regeneración del ecosistema urbano y aumenta la presión hídrica en la ciudad.
Aunque el Vivero Comunitario de Nación Verde se especializa en la producción de plantas nativas de Baja California, la organización promueve el uso adecuado de vegetación adaptada a cada región. Para la Ciudad de México, esto implica fomentar el cultivo y uso de especies autóctonas del Valle de México, en alianza con viveros locales y proyectos de restauración específicos.
“El objetivo es reforestar con sentido ecológico y funcional,” explica López. Además, Nación Verde impulsa programas de educación ambiental y acción comunitaria para promover la participación ciudadana en la regeneración ecológica urbana en distintas regiones del país.
Recuperar la vegetación nativa es clave para enfrentar la crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la escasez de agua en la capital. Mientras el diseño urbano y las políticas públicas sigan desconectados del ecosistema local, el paisaje verde de Ciudad de México mantendrá un modelo costoso e insostenible.
