En un mundo donde las estructuras relacionales evolucionan, las relaciones no monógamas se consolidan como una forma legítima y cada vez más explorada de vivir el amor y la sexualidad. De acuerdo al estudio realizado por Gleeden -la app de citas para relaciones no monógamas pensada por y para mujeres- el 54% de los mexicanos ha participado en algún tipo de no monogamia en algún momento de su vida.
Lejos de la percepción errónea de ser un campo de juego sin reglas, estas relaciones se fundamentan en un pilar esencial y a menudo envidiable: una comunicación sexual excepcionalmente rigurosa y transparente.
Al respecto, la app de Gleeden realizó un sondeo entre sus usuarios para saber cómo funciona la comunicación dentro de todos los tipos de vínculos sexoafectivos. El hallazgo principal fue que, en las etapas iniciales de una relación no monógama, más del 50% del tiempo de estar juntos se dedica a la comunicación y negociación. Esto contrasta con las relaciones monógamas establecidas, donde muchas expectativas sexuales se dan por sentadas.
Asimismo, 96% de las personas que participan en relaciones no monógamas consensuadas reportaron altos niveles de satisfacción con la comunicación sobre sexo y límites, precisamente porque la negociación es una práctica constante.
Otro dato en el que coincidieron todos los encuestado fue que, mientras en la monogamia se pueden asumir ciertas expectativas sobre la exclusividad sexual sin necesidad de verbalizarlo, en la no monogamia, cada interacción externa o deseo debe ser discutido y consentido activamente. Esto conduce a una mayor claridad y a un menor margen para malentendidos.
De igual manera, el 85% coincidió en la práctica del consentimiento continuo. Lo que significa que las personas en relaciones no monógamas van más allá del «sí» inicial a un acto. Implica verificar el confort de la pareja en diferentes momentos, antes y durante la actividad sexual, una práctica que muchas relaciones monógamas podrían beneficiarse de adoptar.
Al preguntarles acerca de pruebas de enfermedades de transmisión sexual y comunicación sobre el historial sexual con sus parejas, el 88% mencionó que es una práctica fundamental, lo que indica un nivel de comunicación sobre salud sexual explícito y constante.
Finalmente, 96% de las personas involucradas en relaciones no monógamas realizan «check-ins» regulares, es decir, reuniones programadas o espontáneas para discutir cómo se sienten emocional y sexualmente con la dinámica de la relación, incluyendo cómo manejan los celos o la compersión (alegría por la felicidad sexual o romántica de la pareja con otros). Cabe mencionar que esta práctica fomenta una profunda inteligencia emocional.
En definitiva, la comunicación sexual en las relaciones no monógamas no es un mero añadido; es el motor que impulsa la transparencia, el respeto y la confianza. Al desmantelar las suposiciones y exigir la verbalización de deseos y límites, estas dinámicas ofrecen valiosas lecciones sobre cómo cualquier relación puede beneficiarse de un diálogo abierto, honesto y continuo.
